Los ciclomotores de la URSS con los que soñaban los adolescentes

"Riga", "Delta", "Stella", "Verkhovina" y "Karpaty": modelos de culto de comienzos de los 80

El transporte motorizado individual en la Soviet Union, al igual que los automóviles particulares, permaneció durante mucho tiempo en un segundo plano. Hasta finales de la década de 1970, la situación con los ciclomotores prácticamente no cambiaba: el mercado se encontraba en un estado de cierto estancamiento. Al mismo tiempo, comprar una motocicleta o un scooter, si se deseaba, era bastante posible: se vendían libremente, sin listas de espera y a un precio relativamente accesible.

Sin embargo, en vísperas de la Olimpiada-80, la industria soviética cambió inesperadamente la situación. En el país comenzaron a producirse en masa mini motocicletas bajo varias marcas a la vez. Para muchos, esto fue una sorpresa: la técnica resultó ser moderna y se diferenciaba notablemente de las soluciones habituales.

Impresionó especialmente la calidad de los nuevos ciclomotores, incluso a los expertos más exigentes de aquella época, que en realidad eran los adolescentes. Precisamente ellos se convirtieron en la audiencia principal de estas máquinas. Los jóvenes fueron cambiando gradualmente de las bicicletas equipadas con motores D-5 y D-6 a ciclomotores más caros, pero mucho más modernos y seguros. Además, el costo de este tipo de técnica seguía siendo comparativamente accesible: el precio de un ciclomotor medio equivalía aproximadamente a dos salarios de un obrero cualificado.

"Riga-12"

La fábrica de Riga "Krasnaya zvezda" era, quizá, la única empresa de la URSS completamente orientada a la producción de bicicletas y ciclomotores. Una especialización tan estrecha influyó positivamente en la calidad de los productos. Para el comienzo del auge de los ciclomotores a inicios de la década de 1980, los modelos "Riga-5", "Riga-12", "Riga-16" y "Riga-22" eran considerados entre los mejores del país.

Los ciclomotores de esta serie se distinguían por una característica configuración de bicicleta. Tenían un bastidor ligero, un pequeño depósito de combustible y ruedas grandes y estrechas que recordaban a las de una bicicleta. Conducir la "Riga-12" de dos velocidades proporcionaba un verdadero placer, especialmente en carreteras asfaltadas. La velocidad máxima alcanzaba aproximadamente los 50 km/h.

El motor Sh-57 desarrollaba una potencia de 2,2 caballos de fuerza con una cilindrada de 49,8 centímetros cúbicos. Esto era suficiente para superar sin dificultad pendientes pronunciadas. Sin embargo, no era razonable contar con el transporte de cargas serias en un ciclomotor de este tipo.

"Delta"

Otro modelo de la fábrica de Riga "Krasnaya zvezda" fue la relativamente rara "Delta". A diferencia de la mayoría de los demás ciclomotores de la serie "Riga", esta máquina recibió no un bastidor de bicicleta, sino uno de espina central. Estaba equipada con un motor V-50 de 2 caballos de fuerza, que se distinguía por una mayor vida útil.

Además, la "Delta" recibió ruedas completas de ciclomotor y un asiento más cómodo. A pesar de ello, en algunas características, por ejemplo, en la potencia del motor y la velocidad máxima, el modelo incluso quedaba ligeramente por detrás de la "Riga-12".

No obstante, los propietarios destacaban su gran resistencia y un manejo más cómodo. Una diferencia importante fue también que, en lugar de los habituales pedales de bicicleta, en la "Delta" se utilizaba un verdadero pedal de arranque.

Muchos propietarios consideraban este ciclomotor, si no el mejor, al menos una especie de élite entre los modelos soviéticos.

"Stella"

El modelo "Stella" tenía raíces extranjeras. De hecho, fue desarrollado en Czechoslovakia: la mayor parte de los componentes se fabricaba en la planta de JAWA. En la URSS solo se producían algunos elementos, como la columna de dirección, el asiento y los mandos.

Como resultado, se obtuvo un mokik muy atractivo, que se distinguía por una gran fiabilidad y comodidad de uso. A los propietarios les gustaba prácticamente todo, desde la postura al manillar hasta el funcionamiento de la transmisión.

El motor de 2,4 caballos de fuerza proporcionaba una buena dinámica de aceleración, algo especialmente importante al circular por calles urbanas. Sin embargo, a la Soviet Union se suministraba una cantidad relativamente pequeña de estos mokiks. Por eso, si surgía la elección entre comprar un ciclomotor nacional y una "Stella", la preferencia se daba con mayor frecuencia precisamente a la máquina checoslovaca.

A veces, los propietarios adaptaban a la "Stella" un remolque de un solo eje. Para ello, no era raro que transformaran carretillas de jardín comunes con ruedas de bicicleta. El mokik, suficientemente potente, podía transportar una carga de hasta 100 kilogramos.

"Verkhovina-4"

Uno de los modelos más conocidos del período soviético fue la "Verkhovina-4". Este ciclomotor resultó tan exitoso que en muchos aspectos superó las expectativas de los diseñadores de la Fábrica de Motocicletas de Lviv.

Exteriormente, el modelo se veía bastante modesto: un motor de 2 caballos de fuerza y una postura no muy cómoda debido a la escasa altura del propio ciclomotor. Sin embargo, en dinámica, la "Verkhovina-4" a menudo superaba incluso a algunas motocicletas.

Las ruedas macizas y el bastidor reforzado permitían soportar una explotación bastante dura. Los adolescentes organizaban verdaderas carreras con estas máquinas por los caminos destrozados de las afueras.

Además, el ciclomotor se prestaba bien a las modificaciones. Los propietarios a menudo aumentaban la potencia del motor hasta 3-4 caballos de fuerza. Es curioso que incluso a finales de la década de 1990 la "Verkhovina-4" todavía podía verse entre pescadores y propietarios de casas de campo.

También es notable que precisamente este ciclomotor apareció en la película "Las aventuras de Elektronik".

"Karpaty"

La aparición del ciclomotor "Karpaty" a comienzos de la década de 1980 fue una sorpresa para muchos. En esencia, fue el primer modelo soviético al que los diseñadores intentaron dar un estilo similar al de las motocicletas modernas.

Para los adolescentes y los jóvenes, la apariencia tenía una gran importancia. La diferencia entre un viejo "kovrovets", aunque estuviera en buen estado, y los modernos "Karpaty" era evidente, especialmente si se trataba de ir, por ejemplo, a una discoteca.

Este ciclomotor costaba bastante caro, solo un poco menos que la motocicleta "Minsk". Sin embargo, la técnica no permanecía mucho tiempo en las tiendas.

Prácticamente cada propietario buscaba modernizar su ciclomotor. Se aumentaban las revoluciones y la potencia del motor, se perfeccionaba la horquilla delantera y, a veces, se encargaba una nueva tapicería para el asiento. A pesar de los numerosos experimentos, los "Karpaty" demostraban una gran fiabilidad: el ciclomotor conservaba su capacidad de funcionamiento y seguía siendo un medio de transporte bastante seguro.

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