Tesla ha anunciado la próxima finalización de la construcción de la primera fábrica de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) en EE. UU. La nueva instalación está ubicada en Sparks, Nevada, y formará parte de la expansión del complejo Gigafactory Nevada. Hasta ahora, la compañía importaba completamente estos elementos, principalmente de China, para los sistemas de almacenamiento de energía Megapack.
Con el lanzamiento de su propia producción, Tesla no solo reducirá la dependencia de los suministros extranjeros, sino que también podrá obtener beneficios fiscales en el marco del programa de apoyo a la producción local, incluido el crédito 45X relacionado con los vehículos eléctricos. Anteriormente, la compañía se vio obligada a suspender las ventas de modelos con baterías LFP en EE. UU., ya que no estaban cubiertos por los subsidios federales. La nueva fábrica podría cambiar la situación y devolver al mercado opciones de coches eléctricos más asequibles.
Además del beneficio económico, la localización de la producción reduce los riesgos geopolíticos en la cadena de suministro. Es más, las patentes de Tesla apuntan a la posibilidad de crear elementos LFP más baratos que los análogos de producción china. Esto dará a la compañía una ventaja adicional en el mercado estadounidense y reforzará su posición en el segmento de los sistemas de energía.
En 2024, Tesla invirtió alrededor de 10 mil millones de dólares en la expansión de sus capacidades de producción en EE. UU. La fábrica de baterías LFP será un paso más para fortalecer su presencia industrial dentro del país y aumentar la independencia tecnológica.