El Tercer Tribunal de Casación de Jurisdicción General ha autorizado la confiscación de automóviles a conductores ebrios en Rusia, independientemente de su situación financiera. El precedente es el caso de un propietario de automóvil que fue sorprendido conduciendo en estado de ebriedad en dos ocasiones.
La primera vez, el temerario se libró con una sanción administrativa, pero la segunda vez se abrió una causa penal en su contra.
El tribunal condenó al infractor a 240 horas de trabajo obligatorio, le retiró el permiso de conducir durante dos años y confiscó el Mercedes-Benz CLA 200 en propiedad del Estado.
Al intentar recuperar el automóvil, el conductor llegó hasta la casación, pero no tuvo éxito. El tribunal señaló que la aplicación de la norma no depende de las condiciones de vida ni de la situación económica del condenado.
Para el tribunal, es suficiente la concurrencia de dos circunstancias: la pertenencia del vehículo al condenado y su utilización por éste en estado de ebriedad con reincidencia.