En Rusia se puede comprar el monovolumen compacto Toyota Sienta de tercera generación, que se importa de Japón a través de importaciones paralelas. Este modelo, extremadamente popular en su país de origen, puede convertirse en una alternativa asequible a los SUV chinos de siete plazas.
Así, una empresa de Jabárovsk ofrece traer un nuevo Sienta 2025 por 1.700.000 rublos. A juzgar por la foto, se trata de una versión con un equipamiento rico: panel de instrumentos digital, pantalla de 10,5 pulgadas para el sistema multimedia, arranque del motor con botón, climatizador, control de crucero adaptativo y volante de cuero.
Bajo el capó, una unidad híbrida: un motor de gasolina de 1,5 litros y 91 CV, un motor eléctrico de 80 CV, un variador y una pequeña batería de 6,5 A·h. La tracción es delantera, aunque en Japón también están disponibles versiones con tracción total con un motor eléctrico adicional en el eje trasero.
Una configuración más sencilla en Vladivostok se estima en 2,4 millones de rublos. En este contexto, incluso los Chery Tiggo 8 Pro Max y Geely Okavango básicos, que cuestan entre 3 y 3,7 millones, parecen francamente caros. El Toyota Sienta sigue siendo un raro ejemplo de coche familiar japonés asequible y práctico.