Un automóvil restaurado después de un accidente grave y puesto a la venta puede reconocerse por una serie de señales indirectas. Así lo explicó a la revista Motor el director del centro de expertos "Autokriminalist", Maxim Shelkov.
Según él, deberían alertar los faros y las luces traseras demasiado nuevos, así como una pintura perfecta sin desconchones ni rozaduras en un coche de 5 a 7 años. Esto podría indicar una nueva pintura de toda la carrocería después de daños graves.
La sustitución del PTS (pasaporte del vehículo) en papel por uno nuevo es una señal indirecta de que se podría haber pagado un seguro por el coche debido a daños totales. En este caso, la propiedad pasa a la compañía de seguros, y ésta se inscribe en el PTS. Un revendedor que ha restaurado un coche a partir de restos y quiere revenderlo puede sustituir el PTS para ocultar este hecho al comprador.
Otra señal importante es la discrepancia entre los años de fabricación indicados en los cristales, las piezas de plástico, el cableado y otros elementos, y el año oficial de fabricación del vehículo en los documentos. Los coches de fábrica suelen salir con cristales del mismo año, y una gran dispersión de fechas se considera sospechosa.
Añadió que los automóviles después de accidentes totales a menudo se restauran con piezas de desguaces, sin preocuparse por la coincidencia de las fechas de fabricación de las piezas, lo que revela su pasado.