El camino del sufrimiento: ¿vale la pena involucrarse con el Peugeot 308?

El hatchback francés convierte la vida de los propietarios en un maratón interminable de reparaciones

El Peugeot 308 de primera generación se convirtió, quizás, en uno de los automóviles más controvertidos de su tiempo. Para algunos, es la encarnación del estilo y el encanto europeo, para otros, una fuente de problemas y gastos interminables. En Francia, este modelo fue considerado tecnológicamente avanzado y cómodo, pero en Rusia su reputación resultó ser mucho menos brillante. Los propietarios todavía se dividen en dos campos: los francófilos, que elogian la suavidad de la marcha, y los francófobos, que están listos para borrar el 308 de su memoria para siempre.

Las principales quejas sobre el automóvil son bien conocidas. La modesta distancia al suelo y el largo voladizo delantero hacen de cada estacionamiento una prueba, y la caja de cambios automática de cuatro velocidades AL4 y los caprichosos motores de gasolina Prince, creados en conjunto con BMW, se han convertido en objeto de anécdotas. Los propietarios se quejan de golpes constantes, vibraciones e inestabilidad en el funcionamiento del motor, así como de un consumo de aceite monstruoso: hasta un litro por cada mil kilómetros. Uno de ellos recuerda cómo, durante seis años de posesión, cambió la cadena de distribución, los rodillos, los retenes, la bomba y, al mismo tiempo, no se deshizo de los ruidos extraños. El resultado es lógico: el automóvil fue vendido y el propietario admitió que sintió un verdadero alivio.

Pero también hay quienes miran al Peugeot 308 con cierta simpatía. Uno de los antiguos propietarios admite: el automóvil es espacioso, cómodo y económico en la carretera, alrededor de ocho litros por cada cien kilómetros. A una velocidad de 140–150 km/h, el hatchback se mantiene firme en la carretera, y la suspensión, aunque es un poco rígida, proporciona estabilidad. Sin embargo, la reparación, según él, se convierte en una prueba de paciencia y billetera: para reemplazar una pieza simple, hay que desmontar medio automóvil, y la electricidad, con sus complejas conexiones, no perdona los errores.

Algunos amantes de los automóviles, por el contrario, consideran que el 308 está subestimado. Los propietarios destacan la carrocería galvanizada, el capó de aluminio, las aletas de plástico y la agradable управляемость. Con el cuidado adecuado y el cambio frecuente de aceite, el motor puede servir fielmente, especialmente en combinación con una caja de cambios mecánica. Pero hay suficientes problemas: pernos de suspensión que se pegan, hilos de calentamiento de los asientos que se rompen, una estufa caprichosa y un característico "consumo de aceite". El radiador del calentador se obstruye regularmente, por lo que el pasajero siente frío, pero el fabricante al menos proporcionó un fácil acceso para la limpieza.

El espacio interior del Peugeot 308 también genera controversia. El interior a muchos les parece acogedor, pero la ergonomía deja mucho que desear: la ubicación de los botones y el control del clima son ilógicos, y los espejos son incómodos. Los materiales pierden rápidamente su aspecto: un volante que se pela, asientos descoloridos y un "soft-touch" pegajoso en el torpedo se encuentran en casi todos los propietarios. Al mismo tiempo, el maletero es elogiado por su capacidad, y la acústica suena inesperadamente agradable incluso sin modificaciones.

Entre aquellos que todavía se enamoraron del hatchback francés, se encuentran con mayor frecuencia conductores experimentados que están dispuestos a aceptar sus peculiaridades y prestar más atención a la parte técnica. Están seguros: el Peugeot 308 es capaz de brindar placer si se le cuida y no se escatima en los consumibles. Pero la mayoría reconoce que este no es el automóvil que perdonará la negligencia. Requiere paciencia, dinero y amor por la mecánica.

Para aquellos que buscan confiabilidad y tranquilidad, este hatchback puede convertirse en una verdadera prueba. Pero para aquellos que están dispuestos a aceptar sus caprichos franceses, puede brindar una buena experiencia. Lo principal es comprender que el camino del sufrimiento en el 308 no comienza con la compra, sino con la primera avería.

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