Apunta al segmento premium. Prueba del JAC RF8 ruso

Analizamos sus puntos fuertes y débiles

JAC RF8 es una versión local de la minivan china, que se ensambla en Yelábuga en la misma línea que el Sollers SP7. Formalmente, los coches solo se diferencian en los emblemas, pero el fabricante espera llevar el RF8 a un nivel más "premium" y atraer no solo a compradores familiares, sino también al segmento corporativo. Por ahora, la paleta de colores es limitada, pero prometen añadir nuevos tonos en breve. Lo primero que se nota al volante es el confort acústico: los cristales dobles y el denso aislamiento acústico permiten hablar en la carretera sin alzar la voz. La suavidad de la marcha también es impresionante: la suspensión no es neumática, pero en superficies lisas crea la sensación de que el coche flota ligeramente sobre la carretera. Delante, lleva puntales McPherson, y detrás, una suspensión multibrazo, común en la mayoría de los modelos modernos.

El interior intenta estar a la altura de la clase declarada: materiales de acabado suaves, superficies de cuero, accionamientos eléctricos para las puertas correderas, sillones de masaje y mesas plegables. Sin embargo, algunas soluciones sorprenden. Por ejemplo, el climatizador trasero sigue siendo monozona, aunque el delantero es independiente. La mesa está hecha de plástico rígido: el portátil tiende a deslizarse al pasar por tramos ondulados. Y la ausencia de ajuste eléctrico horizontal de los asientos se explica porque es más rápido mover los largos raíles manualmente. Pero las ventanillas laterales bajan casi por completo, lo cual es raro en modelos de este tipo. El maletero, con los asientos plegados, alcanza los 2500 litros, y en la configuración normal caben varias maletas de tamaño medio.

El panel central está realizado con el estilo característico de la marca: instrumentos digitales combinados con multimedia, consola flotante, detalles metálicos. Los marcos de las pantallas son anchos, pero la principal característica es la conservación de un conjunto de botones físicos. El control del clima, la selección del modo de conducción, el encendido de las cámaras: todo está disponible sin necesidad de buscar en el menú. El conjunto de asistentes electrónicos incluye control de crucero adaptativo, reconocimiento de señales, frenado automático, mantenimiento de carril y un complejo de cámaras de visión periférica de 540 grados con modo de "chasis transparente". La interfaz no es la más rápida, pero sí comprensible, y la ubicación de las teclas debajo del codo requiere acostumbrarse.

El aspecto del RF8 es sobrio: proporciones tradicionales de minivan, una gran parrilla, líneas rectas en la carrocería. El coche está claramente diseñado no para ser llamativo, sino para transportar pasajeros a un ritmo tranquilo. Un detalle interesante es el inusual diseño de los faros traseros, especialmente visible en la oscuridad. Bajo el capó se encuentra un motor turbo de gasolina de dos litros y 236 CV, especialmente reducido para la versión rusa. La caja de cambios es automática de ocho velocidades con convertidor de par. El fabricante no revela quién lo produce, pero subraya la "proximidad" a las soluciones de Aisin. La tracción es solo delantera, lo cual es importante tener en cuenta antes de conducir sobre superficies sueltas.

La dinámica del RF8 es animada para este tipo de formato, y los ajustes de los modos cambian notablemente el comportamiento del acelerador. En "Sport", el motor mantiene las revoluciones durante más tiempo, lo cual resulta agotador en viajes largos. Para el modo cotidiano, bastan los ajustes estándar: el adelantamiento en carretera se realiza con seguridad, la tracción es suficiente. El punto débil son las inclinaciones. En los cambios bruscos de carril y en las curvas cerradas, el coche se inclina notablemente, aunque el sistema de estabilización funciona con claridad y no permite situaciones críticas. Pero en recta, el RF8 se comporta de forma muy uniforme: el coche no se balancea en el carril y mantiene el rumbo con seguridad. A los futuros propietarios también les gustará la suavidad de la suspensión en superficies irregulares.

En cuanto al equipamiento, el modelo se acerca más a la clase business: ventilación y calefacción de los asientos, multitud de compartimentos, cómodos accionamientos eléctricos de las puertas. Pero el ahorro en los detalles es evidente: funcionalidad limitada del climatizador trasero, materiales cuestionables de las mesas, poca cantidad de pequeñas comodidades a las que están acostumbrados en los modelos premium. Al mismo tiempo, el RF8 en algunos parámetros parece más atractivo que el Sollers SP7, modelo hermano. La versión rusa es más cara: 4 990 000 rublos frente a los 4 800 000 rublos del JAC, aunque técnicamente la diferencia es mínima. El SP7 tiene un poco más de potencia del motor, pero las configuraciones del "original" chino son más ricas, y es este el que parece tener una valoración más lógica.

Con toda su orientación al confort y al enfoque business, el RF8 no llega a ser un premium completo, precisamente por los pequeños compromisos que se notan inmediatamente en esta clase. Pero la localización de la producción hace que el modelo sea potencialmente atractivo para el segmento corporativo: las flotas de taxis, los servicios de traslado y los hoteles seguramente prestarán atención a la capacidad y el equipamiento. La distancia al suelo permite salir a terrenos ligeramente accidentados, pero la tracción delantera impone limitaciones. Si comparamos el RF8 y el SP7, la paradoja sigue siendo la misma: la versión china parece más convincente que la versión rusa y, además, es más barata.

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