Prueba del nuevo Subaru Forester

El crossover de sexta generación combina nostalgia y una conducción moderna

Exteriormente, la sexta generación del Subaru Forester se distingue por sus pasos de rueda angulosos, mientras que el interior provoca emociones encontradas: por un lado, parece anticuado en comparación con los modernos competidores chinos, y por otro, es sorprendentemente cómodo en el uso diario. Las viseras rígidas, el привычная panel de instrumentos con escalas redondas, el delgado volante con muchos botones: todo esto recuerda a los coches de la década pasada.

Al mismo tiempo, el interior del Forester es sorprendentemente ergonómico. El aire acondicionado funciona sin ajustes innecesarios, los cristales no se empañan y los asientos con inserciones de ante sujetan el cuerpo de forma segura. Detalles útiles como la extensión retráctil en las viseras crean una sensación de consideración. Se siente que los japoneses han mantenido el equilibrio entre la vieja escuela y las necesidades modernas del conductor.

Una historia aparte es el sistema X-Mode para la conducción todoterreno. A pesar de la lógica de funcionamiento bien pensada, cambiar de modo requiere el uso de la pantalla, lo cual es incómodo y rompe la sensación general de "vieja escuela". Por otro lado, el Si-Drive permite cambiar la respuesta del motor con un botón en el volante, y la diferencia se nota de inmediato: el modo Sport hace que el coche sea más dinámico, y el Intelligent, más económico y seguro en carreteras resbaladizas.

En cuanto a la conducción, el Forester es gratificante: el motor bóxer de 2,5 litros acelera el coche con potencia, y la tracción total simétrica y la distribución de peso bien pensada garantizan la estabilidad en cualquier carretera. El coche mantiene la trayectoria con confianza, toma las curvas con comodidad y demuestra las virtudes de Subaru en la conducción y la distribución del par. El consumo de combustible en ciclo mixto es de unos 11,1 l/100 km.

El Subaru Forester está construido sobre la nueva plataforma Subaru Global Platform, que proporciona rigidez a la carrocería, un excelente aislamiento acústico y confort en la suspensión. El coche supera fácilmente el asfalto roto y los caminos de tierra, y las curvas rápidas en la carretera no causan molestias. La espaciosa fila trasera con reposabrazos, portavasos y deflectores de ventilación hace que los viajes largos sean cómodos para dos adultos, y cuando se abaten los respaldos del maletero, aparece una superficie plana con mayor capacidad de almacenamiento.

El maletero está equipado con un portón trasero eléctrico, un subwoofer Harman/Kardon, una cortinilla y anillas de sujeción. Debajo del suelo se esconde una rueda de repuesto de tamaño completo y un organizador con gato. En el acabado se utilizan texturas y símbolos inspirados en el tema de la aventura, lo que subraya la orientación del coche hacia el ocio activo y los viajes.

Sin embargo, el precio del Forester es elevado: la versión básica con interior de tela cuesta 7 millones de rublos, y por el equipamiento premium con un tercer modo X-Mode, acústica y barras de techo habrá que pagar 600 mil más. En comparación, la generación anterior se podía adquirir por algo más de 5 millones de rublos.

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