Michèle Mouton: la mujer más rápida del rally

La historia de la piloto que ganó la primera etapa del campeonato mundial y luchó por el título con las leyendas del "Grupo B"

El 8 de marzo se percibe tradicionalmente como el primer día de la primavera. En este día, es costumbre hablar de belleza, ternura e inspiración. Pero al mismo tiempo, también recuerda otra cosa: la fuerza de carácter, la perseverancia y la capacidad de lograr una meta, a pesar de cualquier obstáculo.

Para algunos, este día está asociado con flores y felicitaciones. Para otros, es una oportunidad para recordar a las mujeres que han dejado una huella notable en la historia. A veces, sus logros no estuvieron acompañados de titulares llamativos y no ocuparon las primeras planas de los periódicos, pero la influencia de estas personas se sintió durante décadas.

En el mundo del automovilismo, hay un nombre que demuestra claramente que al volante lo que importa no es el género ni los estereotipos, sino la habilidad, la velocidad y el carácter. Estamos hablando de Michèle Mouton, la primera mujer en ganar una etapa del Campeonato Mundial de Rally. Compitió en la era del legendario "Grupo B", luchó en igualdad de condiciones con los pilotos más fuertes de su tiempo y sigue siendo la mujer más exitosa en la historia del WRC.

En el Día Internacional de la Mujer, es especialmente apropiado recordar su trayectoria: la historia de cómo una chica de una ciudad francesa conocida por la perfumería se convirtió en una de las figuras más destacadas del rally mundial.

Infancia y primeros pasos al volante

Michèle Mouton nació el 23 de junio de 1951 en la ciudad francesa de Grasse. Esta ciudad es conocida en todo el mundo principalmente por su industria de la perfumería. La familia Mouton cultivaba jazmín y rosas, que se suministraban a las principales casas de perfumes.

Parecía que el futuro de la niña ya estaba predeterminado, pero la propia Michèle no mostró interés en el negocio familiar. Eligió una dirección completamente diferente y se matriculó en la facultad de derecho, planeando una carrera que no estuviera relacionada con las carreras.

Sin embargo, el destino comenzó a cambiar en la adolescencia. A los 14 años, Mouton se puso al volante de un automóvil por primera vez: era un Citroën 2CV, conocido por su modesta velocidad máxima, que superaba ligeramente los 100 km/h. Fue entonces cuando los automóviles se convirtieron en su verdadera pasión.

El año decisivo fue 1972. En una fiesta, Michèle conoció a un joven piloto italiano, Jean Taibi. Él le propuso ir al Rally de Córcega como espectadora. Sin embargo, durante la competencia, Taibi se peleó con su copiloto y, en broma, le propuso a Mouton que ocupara su lugar. Ella aceptó, y esta casualidad determinó su futuro.

Ya en enero de 1973, Michèle participó por primera vez en una carrera. El debut resultó ser muy simbólico: su primera carrera fue el famoso Rally de Montecarlo.

Primeras victorias y apoyo familiar

El padre de Michèle, Pierre Mouton, que alguna vez soñó con una carrera en las carreras, creyó en las habilidades de su hija. Tomó una decisión importante: invertir los ahorros familiares en sus actuaciones.

Pierre le compró un coche de carreras Alpine-Renault A110 y creó el equipo Groupe Compétition Grasse. En él trabajaban conocidos de la familia: amigos y vecinos. La condición era simple: si Michèle realmente quería dedicarse a las carreras, debía lograr resultados notables.

Ya en la primera temporada completa de 1973, Mouton ocupó el octavo lugar en la clasificación femenina del campeonato nacional. Un año después, debutó en el campeonato mundial y, al mismo tiempo, se convirtió en campeona de Francia y Europa entre las mujeres.

Paralelamente, Michèle también probó suerte en las carreras de circuito. En 1975, con el apoyo de la compañía petrolera Elf, participó en la famosa carrera de las "24 Horas de Le Mans".

El equipo estaba formado exclusivamente por mujeres: junto con Mouton, compitieron Christine Dacremont y Marianne Hoepfner. Pilotaron el prototipo Moynet LM75. Durante la carrera, comenzó una fuerte lluvia, pero el automóvil continuó funcionando con neumáticos lisos normales. A pesar de las difíciles condiciones, el equipo logró ganar su clase y ocupó el puesto 21 en la clasificación general.

Más tarde, Michèle recordó que fue durante la lluvia cuando logró adelantar activamente a sus rivales, aunque el equipo desde boxes insistió en que entrara para cambiar los neumáticos.

A finales de la década de 1970, firmó un contrato con el equipo Fiat, pero esta etapa de su carrera no fue tan brillante. Los principales eventos de su biografía deportiva estaban por venir.

Época del "Grupo B"

A principios de la década de 1980, apareció una nueva clase en el Campeonato Mundial de Rally: el "Grupo B". Rápidamente se convirtió en una leyenda del automovilismo. El reglamento preveía restricciones mínimas, lo que permitió crear automóviles extremadamente potentes.

Los coches de esta categoría desarrollaban una potencia de hasta 500-600 caballos de fuerza y podían acelerar de 0 a 100 km/h en solo 2,3 segundos, incluso en carreteras de grava. Uno de los principales avances tecnológicos de la época fue el sistema de tracción total Audi Quattro.

En 1980, Michèle Mouton recibió una invitación para unirse al equipo de fábrica Audi Sport. Para ella, fue una verdadera conmoción. Recordando ese momento, dijo que era difícil de creer cuando una piloto común de Francia recibía una llamada de Alemania y le ofrecían competir para ellos en el campeonato mundial.

Su compañero de equipo fue el piloto finlandés Hannu Mikkola, a quien Mouton consideraba uno de los mejores pilotos de rally.

Victoria histórica

Ya en 1981, Michèle Mouton hizo historia en el automovilismo mundial. Ganó el Rally de San Remo, convirtiéndose en la primera mujer en ganar una etapa del Campeonato Mundial de Rally.

Junto con su copiloto Fabrizia Pons, formaron el primer equipo totalmente femenino en la historia en subir al escalón más alto del podio del WRC. Más tarde, Mouton recordó que recordaba especialmente bien esta carrera debido a la intensa lucha que continuó hasta la última noche de la competencia.

Lucha por el título de campeona

La temporada de 1982 fue la más exitosa en la carrera de Mouton. Obtuvo victorias en tres etapas del campeonato mundial: en Portugal, Grecia y Brasil, y realmente aspiraba al título de campeona.

Sin embargo, al final de la temporada ocurrió una tragedia. Antes del inicio del rally "Costa de Marfil", Michèle se enteró de la muerte de su padre, quien había luchado durante mucho tiempo contra el cáncer y fue el principal inspirador de su carrera.

Al principio, iba a negarse a participar, pero su madre la convenció de que saliera a la pista, creyendo que sería el mejor homenaje.

La carrera comenzó de manera brillante para Mouton: después del primer día, estaba casi una hora por delante de sus rivales. Pero luego surgieron problemas técnicos. Primero, la caja de cambios falló, luego hubo problemas con el radiador y la transmisión. Como resultado, la piloto se vio obligada a abandonar.

Al final de la temporada, ocupó el segundo lugar en el campeonato mundial, perdiendo solo 12 puntos ante Walter Röhrl. Este resultado sigue siendo el mejor logro de una mujer en la historia del WRC.

Rivalidad y finalización de la carrera de rally

Walter Röhrl era considerado no solo un piloto destacado, sino también una persona con una lengua afilada. Una de sus frases, "incluso un mono entrenado ganaría al volante de un Audi Quattro", se hizo ampliamente conocida.

Cuando también declaró que no le gustaría ser el primer hombre en perder ante una mujer, Mouton respondió que el Quattro no era en absoluto una máquina maravillosa capaz de terminar dos días antes que todos los demás. Con esto, enfatizó que el dominio del piloto seguía desempeñando un papel decisivo.

Más tarde, Röhrl tuvo que disculparse repetidamente por sus palabras. La rivalidad entre ellos fue tensa: Mouton tuvo más victorias en las etapas del WRC, cuatro contra dos de Röhrl, pero el alemán logró ganar dos títulos de campeón.

A mediados de la década de 1980, Mouton participaba cada vez menos en el campeonato mundial, prestando atención a otros proyectos. En 1986, la Federación Internacional del Automóvil prohibió el "Grupo B" después de una serie de trágicos accidentes. Después de eso, Michèle anunció el final de su carrera en los rallies.

Victoria en Pikes Peak

Sin embargo, el automovilismo no desapareció por completo de su vida. En 1984 y 1985, participó en la famosa carrera estadounidense Pikes Peak International Hill Climb: la subida a la montaña Pikes Peak.

En 1985, conduciendo un Audi Sport Quattro S1, Mouton estableció un nuevo récord de pista: 11 minutos 2,39 segundos. Se convirtió en la primera mujer ganadora de estas competiciones y la primera europea en ganar esta carrera.

Cuando el legendario piloto Bobby Unser se molestó porque su récord fue batido por una mujer, Mouton respondió con bastante brusquedad: si tenía el valor suficiente, podía intentar adelantarla en la pista. Por este tipo de carácter, sus colegas la apodaron "el volcán negro".

La vida después de las actuaciones activas

Más tarde, Michèle Mouton se casó y se convirtió en madre. Al mismo tiempo, siguió siendo parte del mundo del automovilismo.

En 1988, se convirtió en una de las fundadoras de la Race of Champions, un torneo anual en el que se reúnen los mejores pilotos de diferentes disciplinas.

De 2010 a 2022, Mouton dirigió la comisión de la Federación Internacional del Automóvil "Mujeres en el automovilismo", apoyando a las chicas que quieren construir una carrera en las carreras. Hasta 2024, también trabajó como delegada de seguridad del campeonato mundial de rally.

En 2011, el presidente francés Nicolas Sarkozy la condecoró con la Orden de la Legión de Honor.

El legado de Michèle Mouton

Los pilotos destacados de la actualidad apreciaron mucho su talento. Stirling Moss la llamó una de las mejores pilotos, y Niki Lauda habló de ella como una "supermujer".

Sin embargo, lo más importante es otra cosa. Han pasado casi cuarenta años desde el final de su carrera, pero ninguna mujer ha logrado repetir sus logros. Nadie ha llegado tan alto en el campeonato mundial de rally y ha luchado por el título en igualdad de condiciones con los pilotos más fuertes de su tiempo.

La historia de Michèle Mouton sigue siendo una prueba de que en el automovilismo no hay división entre hombres y mujeres. En la pista, solo importan la velocidad, el carácter y la búsqueda de la victoria. Estas cualidades la convirtieron en una leyenda.

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