En el aeródromo militar de Gorky en 1954, se probó una máquina inusual: un coche en apariencia, pero con un motor a reacción de un MiG-17. Al volante, el piloto de pruebas Mikhail Metelev, con la tarea de alcanzar los 700 km/h.
A una velocidad de unos 300 km/h, ocurrió un accidente. Metelev sobrevivió, el proyecto fue cerrado. Así terminó la historia del primer coche a reacción soviético y comenzó una serie de experimentos con motores de aviación en tierra.
Por qué era necesario
Las razones se dividieron en dos grupos:
- Récords. En la URSS querían superar el logro de John Cobb: 634 km/h (1947). El motor a reacción parecía la solución más rápida.
- Tareas militares. El aumento de la masa de los misiles requería transportadores potentes. Los motores de turbina de gas daban aproximadamente el doble de potencia con las mismas dimensiones.
Adicionalmente, se estudió el comportamiento de los neumáticos y componentes bajo cargas extremas.
Proyectos clave
GAZ-TR. Un coche ligero de aluminio con un motor VK-1 (más tarde del MiG-17), con un empuje de unos 2700 kgf. Objetivo: 700 km/h. Se utilizaron neumáticos de aviación. Las pruebas terminaron en un accidente a 300 km/h: no había neumáticos ni pista adecuados, y el empuje a reacción no garantizaba la manejabilidad.
Turbo-NAMI. Un autobús basado en el ZIL-127 con una turbina de 360 CV, con un peso de 13 toneladas. Aceleró a 160 km/h, pero el consumo era de 144 l/h frente a los 40 del diésel. Resultó inútil para tareas civiles, pero potencialmente interesante para las militares.
MAZ-7907. Transportador de 1984: 12 ejes, 24 ruedas, 32 metros de largo, hasta 220 toneladas de carga. La turbina de 1250 CV funcionaba como generador para los motores eléctricos. Velocidad: 27 km/h. Se construyeron dos ejemplares.
ZIL-132P. Anfibio para la evacuación de cosmonautas. El motor turborreactor VK-1A se utilizó para un empuje adicional. Aceleración a 60 km/h en 12 segundos, pero el consumo en el pantano era de hasta 14 l/s, con una autonomía mínima.
El problema principal y el resultado
La dificultad general era la transmisión de potencia:
- las transmisiones mecánicas no soportaban las cargas
- incluso las soluciones exitosas eran complejas y caras
- el consumo de combustible seguía siendo extremadamente alto
Ningún proyecto llegó a la producción en serie. El GAZ-TR fue destruido, el Turbo-NAMI desmantelado, el MAZ-7907 se conservó.
El récord de Cobb se mantuvo hasta 1963, cuando fue batido por Craig Breedlove en un coche a reacción sin tracción en las ruedas. Los ingenieros soviéticos se movían en la dirección correcta, pero esto no dio un resultado práctico.