La compañía Stellantis ha registrado una patente para un nuevo dispositivo que podría reemplazar los enfriadores de turbina estándar: los intercoolers. El dispositivo se llama Ranque-Hilsch, o enfriador de vórtice. Gracias a él, el flujo de aire se divide en frío, que se dirige al motor, y caliente, que se utiliza para calentar las ventanas y el habitáculo.
Las principales ventajas de la nueva tecnología son la ausencia de líquidos y su tamaño compacto. El diámetro del enfriador es de 10 cm y la longitud es de solo 30 cm, lo que es significativamente menor que el intercooler clásico. Otra ventaja, relevante para los residentes de las regiones del norte, es el calentamiento rápido del habitáculo.
La eficiencia de este sistema es menor que la de un enfriador convencional con refrigerante, pero la simplicidad del diseño y la compacidad son financieramente mucho más ventajosas. La patente se registró en Francia, lo que indica la participación de Citroen y Peugeot en el desarrollo. Si la tecnología se vuelve masiva, podría tener un gran impacto en el mercado y hacer que los motores turboalimentados sean mucho más accesibles.