La industria automotriz está experimentando cambios significativos: a finales de 2025, se retirarán de las líneas de montaje alrededor de 30 modelos, incluyendo variantes deportivas y premium. Entre ellos se encuentran el legendario Nissan GT-R, producido desde 2007, el Ferrari Roma, el Maserati MC20 y el Bugatti Bolide con motor W16 de 8 litros. En el segmento premium, se retiran el Audi A4 y A5, así como el Alfa Romeo Giulia y Stelvio. Las marcas estadounidenses pierden el Chevrolet Malibu, Acura TLX, Infiniti QX50 y QX55. La sueca Volvo cesa la producción de los S60, V60 y S90, centrándose en el eléctrico ES90 y los crossovers. Lexus retira el cupé RC y el híbrido LC, Genesis el eléctrico G80 y Morgan el Plus Six.
Las razones de estas decisiones incluyen la disminución de la demanda de sedanes y coupés en favor de crossovers y SUV, el endurecimiento de los estándares ambientales con la transición a los vehículos eléctricos, así como la optimización económica, cuando las marcas abandonan las líneas no rentables.
Comparando con 2015, en EE. UU. Ford ofrecía Fiesta, Focus, Fusion y Taurus además de las camionetas, y ahora solo queda el Mustang. En Europa, los sedanes ceden terreno a los electrocrossovers. Algunos modelos pueden regresar: Acura TLX como SUV eléctrico, Alfa Romeo Giulia en la plataforma STLA. Otros, como el Bugatti Bolide o el Maserati MC20, se convertirán en ejemplares de colección con un precio creciente.