En Rusia se espera un aumento significativo en los precios de los automóviles de importación paralela debido a los cambios en la tasa de utilización. El Ministerio de Industria y Comercio propuso una nueva metodología para calcular la tasa, vinculada a la potencia del motor, que podría entrar en vigor a partir del 1 de noviembre de 2025. Además, el gobierno aprobó una indexación anual de la tasa del 10-20% a partir del 1 de enero de cada año hasta 2030. El primer aumento del 70-85% ya se produjo en octubre de 2024. Según estimaciones de expertos, estas medidas harán que los modelos populares sean inaccesibles para la mayoría de los compradores.
El presidente de la Unión Nacional Automotriz, Anton Shaparín, pronostica precios concretos para modelos clave a partir del 1 de enero de 2026. El Toyota Camry con motor de 2.5 litros aumentará a 6.5 millones de rublos, y para 2030, a 7.5 millones de rublos. El Toyota Land Cruiser 300 costará 13.3 millones de rublos en 2026 y un mínimo de 15 millones de rublos para 2030. El Mitsubishi Outlander para personas físicas aumentará a 6 millones de rublos en 2026 y 7 millones de rublos en 2030. El coche eléctrico Zeekr 001 superará los 10 millones de rublos a partir de 2026 y los 11.5 millones de rublos para 2030. Estos cálculos tienen en cuenta la importación paralela y las condiciones actuales del mercado.
Shaparín subraya que tal aumento de precios "excluye la posibilidad de que los rusos adquieran tales automóviles" y "destruye" el mercado, donde el precio medio de un coche nuevo es de 3 millones de rublos, incluyendo los modelos de AvtoVAZ. La tasa de utilización, según él, suprime la competencia, obligando a los fabricantes a subir los precios incluso de los automóviles que no están sujetos a la tasa. En resumen, los cambios corren el riesgo de reducir las importaciones y afectar la elección de los consumidores, aumentando la dependencia de la producción local.