La compañía BMW finaliza oficialmente la producción de la serie 8: los modelos han desaparecido del configurador en línea y ya no se aceptan pedidos. Todas las versiones serán retiradas de la línea de montaje: cupé, cabriolet y Gran Coupé. Solo quedan unidades individuales en los almacenes, que pronto se venderán. La marca cierra uno de sus proyectos más prestigiosos y caros de los últimos años.
La línea 8 Series, revivida en 2018 después de una pausa de veinte años, no logró el éxito comercial. A pesar de todas sus virtudes técnicas y su estatus de buque insignia, la demanda resultó ser inferior a la esperada. A diferencia del Porsche 911, que mantiene constantemente su posición en el mercado, el "ocho" no se convirtió en un modelo de culto y siguió siendo una oferta de nicho. La producción se está reduciendo gradualmente y el último lote de automóviles saldrá de la fábrica en abril de 2026.
BMW no planea lanzar ni un sucesor directo ni una versión eléctrica: el proyecto se considera económicamente inviable. Ahora, el papel de los modelos deportivos de nivel superior pasará a la Serie 4 y sus versiones M Performance.
La desaparición del 8 Series se ha convertido en un símbolo de los cambios en la estrategia de BMW: el énfasis se desplaza de los prestigiosos cupés de imagen a los automóviles más masivos y electrificados.