Los fabricantes de automóviles europeos se han enfrentado a una oposición inesperada: los conductores exigen masivamente que se devuelvan los botones físicos. La moda de los paneles táctiles, que floreció a mediados de la década de 2010, parecía un paso lógico hacia un futuro digital, pero en la práctica se ha convertido en una fuente de irritación constante. Los botones analógicos se pueden presionar sin apartar la vista de la carretera, mientras que las áreas táctiles requieren precisión y atención, y cualquier error sobre la marcha puede provocar una situación de emergencia.
Bajo la presión de las críticas, las marcas están revisando sus decisiones. Audi ya ha devuelto las teclas clásicas a cinco modelos a la vez y está preparando una interfaz rediseñada para diciembre. Los expertos confían en que otras empresas seguirán el ejemplo del premium alemán: la era de la sensorización total está llegando a su fin, dando paso a elementos de control más seguros e intuitivos.
A partir de 2026, las normas de EuroNCAP empezarán a tener en cuenta la comodidad de la ubicación de los controles al evaluar la seguridad. Los coches con esquemas de sensores demasiado complejos perderán puntos, lo que acelerará la transición a los botones físicos y los "diales giratorios". En los próximos años, incluso las marcas chinas pueden convertir los controles analógicos en una ventaja competitiva, mientras que las pantallas táctiles seguirán siendo gradualmente el destino de los modelos antiguos y económicos.