Los propietarios de un Chery Tiggo 8 Pro de Sochi se enfrentaron a un grave problema después de una reparación en garantía. Inmediatamente después de la visita al servicio técnico, el coche empezó a perder refrigerante y el motor a sobrecalentarse.
El coche se compró en agosto de 2024, y ya en el primer mes falló el embrague de tracción total. Más tarde se descubrió que ya se había realizado una campaña de servicio para esta avería, pero el concesionario vendió el coche sin solucionar el defecto.
Después de la reparación apareció un nuevo problema: en el habitáculo surgió un fuerte olor químico y se encontraron restos de anticongelante bajo el pedal del acelerador. De camino al servicio técnico, el motor se sobrecalentó dos veces.
La inspección reveló que no se había apretado la abrazadera del sistema de refrigeración durante la reparación. Como resultado, el anticongelante se filtró en el habitáculo, empapando la moqueta, el aislamiento acústico y las cavidades ocultas de la carrocería.
El concesionario propuso limitarse a lavar y secar, pero la propietaria exigió la sustitución completa de los elementos dañados. Un peritaje independiente confirmó la presencia de líquido y un olor persistente.
En Chery declararon que el caso era aislado y que todos los sistemas del coche funcionaban con normalidad. La reparación aún no se ha realizado: la propietaria se negó a seguir trabajando hasta que finalice el peritaje.