El Tribunal Federal de Finanzas de Alemania (Bundesfinanzhof) se puso del lado de un experto autónomo a finales de 2024, reconociendo un superdeportivo como vehículo de empresa. La resonancia surgió ahora: el caso se ha difundido en los medios especializados.
La "flota de trabajo" incluía un BMW 740d xDrive y un Lamborghini Aventador, ambos en leasing y con rotulación de la empresa. La autoridad fiscal dudó: los diarios de viaje se llevaban a mano y eran parcialmente ilegibles, por lo que los inspectores querían cobrar impuestos adicionales por uso personal.
El argumento clave en defensa del automovilista fue la falta de motivación para usar los vehículos de la empresa "por placer": en su garaje personal tenía un Ferrari 360 Spider y un Jeep Commander. Además, el tribunal señaló: incluso un diario imperfecto no puede ignorarse por completo si el conjunto de hechos confirma la función comercial. En este caso, el Aventador actuó como una "valla publicitaria móvil" de la empresa.
El precedente no convierte al superdeportivo en un vehículo de empresa universal. Establece un criterio: el papel demostrable en el negocio (marketing, imagen, atracción de clientes) y el panorama general del uso son decisivos, no la clase del automóvil.