El 25 de agosto, Melexis firmó un Master Purchase Agreement con BYD y se convirtió en proveedor directo del gigante automotriz chino dentro de su sistema global de adquisiciones. Los términos financieros del acuerdo no han sido revelados.
Melexis se especializa en microchips y sensores automotrices. La compañía afirma que, en promedio, un automóvil nuevo utiliza alrededor de 18 de sus chips. Estos controlan la posición de los mecanismos, la temperatura, la corriente y la presión, transmitiendo datos a los sistemas electrónicos del automóvil.
Anteriormente, Melexis suministraba componentes a BYD a través de fabricantes de primer nivel: los chips se convertían en parte de un módulo terminado y luego llegaban a la fábrica de automóviles. El nuevo acuerdo elimina este intermediario. Ahora BYD compra componentes directamente a Melexis, y los ingenieros de ambas compañías pueden trabajar directamente entre sí.
Además, no se trata de un sistema específico. El acuerdo cubre sistemas de propulsión, gestión térmica, baterías, frenos, dirección e iluminación. Además de los componentes automotrices, Melexis suministrará soluciones para automatización industrial y robótica.
Para Europa, otra circunstancia es particularmente reveladora. BYD ya ha comenzado la producción en serie en la fábrica de Szeged, Hungría, donde inicialmente se planea producir alrededor de 200 mil automóviles al año. El primer modelo fue el Dolphin Surf. El acuerdo con Melexis no está directamente vinculado a la planta húngara, pero la expansión de la producción de BYD en Europa crea una demanda adicional para los proveedores locales.
Y este no es un caso aislado. Los fabricantes de automóviles chinos están construyendo fábricas en Europa y, junto con ellas, están formando sus propias cadenas de suministro. Como resultado, las empresas europeas pueden beneficiarse del crecimiento de las marcas chinas incluso cuando los propios fabricantes de automóviles europeos pierden parte del mercado.