El Secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, criticó a Ford por su cooperación con empresas chinas e instó al CEO Jim Farley a reducir la dependencia de la tecnología y la producción chinas. La principal queja se refiere a CATL: Ford utiliza tecnologías con licencia del fabricante chino para producir baterías LFP en su planta de Michigan.
Por separado, el funcionario señaló la nueva asociación de Ford con Geely. Se planea la producción conjunta de vehículos de bajas y cero emisiones para el mercado europeo en la planta de Valencia. Washington cree que este esquema aumenta la presencia de tecnología china en la industria automotriz occidental.
Ford respondió que la planta de baterías en Michigan es propiedad de la empresa estadounidense, está gestionada por sus especialistas y crea alrededor de 1700 puestos de trabajo. La empresa enfatiza que el acuerdo con CATL representa una licencia de tecnología y servicios, no una empresa conjunta con un propietario chino.
Para la industria automotriz, la situación es indicativa. Los fabricantes y proveedores chinos son hoy fuertes principalmente en baterías, electrónica de potencia y plataformas eléctricas, por lo que las empresas estadounidenses y europeas tienen que elegir entre la independencia tecnológica y el acceso a soluciones ya probadas.
Al mismo tiempo, Ford apoya las restricciones a la venta de automóviles chinos en EE. UU. Esto crea una paradoja: la empresa se opone a la entrada directa de fabricantes de automóviles chinos en el mercado estadounidense, pero ella misma utiliza tecnología china y coopera con empresas chinas en el extranjero.
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