Se congelaron los rociadores: qué hacer y cómo evitar que esto suceda en el futuro

Analizamos el principal problema del invierno con una revisión: desde la física del proceso hasta las formas prácticas de solucionarlo

El invierno para un automovilista es una lucha constante por una visión normal. Sin embargo, la situación más molesta surge no en el estacionamiento, sino directamente durante la conducción. Afuera hay alrededor de −10 °C, una mezcla de nieve fangosa y sucia vuela desde debajo de las ruedas, usted tira de la palanca del lavaparabrisas, los limpiaparabrisas comienzan a funcionar honestamente, y en este momento resulta que ni una gota sale de los rociadores. Una situación familiar para muchos.

A primera vista, todo parece ilógico: se vierte "anticongelante" en el tanque, en el bote se indica en grande "hasta −30 °C", y el sistema parece estar bloqueado de forma permanente. ¿De dónde viene este problema y por qué el lavaparabrisas deja de funcionar incluso con un líquido de calidad? Intentaremos resolverlo sin mitos ni conjeturas.

¿Por qué los rociadores se congelan, incluso si el líquido es de invierno?

La razón principal radica en la física del proceso, es decir, en la evaporación del alcohol. El rociador del lavaparabrisas es un pequeño orificio ubicado en el borde del sistema. Durante la conducción, los surtidores son constantemente soplados por el flujo de aire frío que se aproxima. El alcohol contenido en el líquido anticongelante se evapora más rápido que el agua. Como resultado, prácticamente solo queda agua pura en la punta del rociador, que a temperaturas bajo cero se convierte instantáneamente en un tapón de hielo.

También hay un segundo factor, no menos común. Antes de verter la composición de invierno, muchos se olvidan de usar o drenar completamente los restos de agua de verano del sistema. Dicha agua puede congelarse no solo en los propios rociadores, sino también más profundamente, en las líneas debajo del capó, formando un "tapón" de hielo denso, al que no siempre llega el calor del motor.

Formas rápidas de descongelar: qué se puede hacer en la carretera

Si el lavaparabrisas deja de funcionar directamente en el camino, existen varias soluciones probadas y relativamente rápidas.

La primera y más efectiva opción es un descongelador de cerraduras. Un pequeño bote con una boquilla delgada (líquido para cerraduras o descongelador de vidrios) es ideal para esta tarea. Basta con inyectar el producto directamente en el orificio del rociador, y después de 20 a 30 segundos el tapón de hielo comienza a derretirse.

La segunda forma es un estacionamiento cálido. Esta es la solución más confiable, pero también la más lenta. Basta con entrar, por ejemplo, en el estacionamiento subterráneo de un centro comercial y dejar el automóvil durante una hora. Mientras usted se ocupa de sus asuntos, el automóvil se descongela por completo. Es importante no perder el momento: tan pronto como el sistema comience a funcionar, es necesario enjuagarlo inmediatamente con un líquido de invierno fresco y de calidad.

Cómo deshacerse del problema durante mucho tiempo: soluciones técnicas

Si no tiene ganas de comenzar cada mañana helada con intentos de "revivir" el lavaparabrisas, vale la pena considerar opciones más importantes.

Una de las soluciones más efectivas es la instalación de rociadores con calefacción. En muchos automóviles modernos, están previstos de fábrica, pero para la mayoría de los modelos económicos, estos surtidores se pueden instalar por separado. Se suministra energía a los rociadores y el elemento calefactor calienta precisamente el área donde se forma hielo con mayor frecuencia. Ahora, estos kits se pueden pedir baratos desde China e instalarse usted mismo siguiendo las instrucciones, o confiar el trabajo a un servicio.

El aislamiento térmico de los tubos proporciona un efecto adicional. A veces, las líneas del lavaparabrisas pasan por áreas "frías" del espacio debajo del capó. Envolver los tubos con un aislante de construcción ordinario para tubos ayuda a retener el calor del motor y reducir el riesgo de formación de hielo.

Otro elemento es una válvula de retención. Este es un pequeño detalle que evita que el líquido regrese al tanque, gracias a lo cual está constantemente en los tubos cerca de los rociadores. En invierno, este enfoque es ambiguo: por un lado, no entra aire en el sistema, por otro lado, si el líquido se congela, estará en la misma salida. Por lo tanto, aquí es especialmente importante utilizar una composición de invierno realmente de calidad.

Experiencia práctica y matices

De la experiencia se puede sacar una conclusión simple: la opción más confiable siguen siendo los rociadores con calefacción. Incluso cuando se utiliza un líquido no de la mejor calidad, permiten evitar problemas regulares con el suministro del lavaparabrisas.

En cuanto a varios descongelantes, no funcionan de la misma manera. Los mejores resultados los muestran las composiciones especializadas para cerraduras, que son más caras. Los aerosoles de silicona o WD-40 en este papel resultan ser ineficaces. Después de tratar los rociadores con un descongelante de calidad, el lavaparabrisas puede funcionar normalmente durante varios días, pero debe tenerse en cuenta que el producto se elimina gradualmente con el propio líquido. Por lo tanto, el tratamiento debe repetirse cada pocos días.

Finalmente, surge una pregunta lógica: ¿por qué en algunos automóviles este problema casi nunca ocurre? La respuesta está en el diseño del sistema. En algunos automóviles, las líneas reciben más calor, en otros, los propios rociadores están diseñados de manera diferente, lo que reduce la probabilidad de formación de tapones de hielo incluso con heladas severas.

Lea más materiales sobre el tema: