El coche moderno se percibe cada vez más no solo como un medio de transporte, sino como un complejo sistema informático que interactúa constantemente con servidores externos. El coche transmite regularmente datos de diagnóstico al fabricante o al concesionario, y en su interior funcionan numerosos sensores: desde GPS y velocímetro hasta micrófonos, cámaras y sensores de presión de neumáticos.
Incluso si la información no se envía en tiempo real, se guarda en la memoria del ordenador de a bordo. Estos datos pueden describir en detalle las rutas, hábitos y actividades diarias del propietario.
Pruebas digitales
Las fuerzas del orden han prestado atención a esta fuente de información durante mucho tiempo. En el marco de las investigaciones, el coche puede considerarse no solo como un objeto físico, sino también como un almacén de datos.
Las tecnologías de la llamada "inteligencia automotriz" (CARINT) permiten extraer del coche:
- historial de movimientos por GPS
- información sobre llamadas, reproductor multimedia y comandos de voz
- listas de dispositivos conectados y contactos
- datos sobre el kilometraje, modos de funcionamiento del motor y otros parámetros
Dicha información se utiliza a menudo como prueba. Se conocen casos en los que las grabaciones del coche refutaron una coartada. En uno de los casos en EE. UU., un comando de voz que confirmaba la presencia del sospechoso al volante se convirtió en una prueba clave.
Con la proliferación de los coches conectados, el acceso a estos datos se ha simplificado. El historial de movimientos y otra información se pueden obtener directamente de los servidores del fabricante, a veces sin acceso físico al coche.
Unificación de fuentes
Los datos obtenidos del coche rara vez se utilizan de forma aislada. Para una imagen más completa, se comparan con otras fuentes:
- información de la tarjeta SIM del coche
- datos de conexiones Bluetooth
- grabaciones de cámaras de calle
- información de corredores de datos comerciales
Este enfoque integral permite rastrear en detalle los movimientos y contactos de una persona. Varias publicaciones también mencionaron la posibilidad de activar micrófonos y cámaras de forma remota, aunque los expertos señalan que, debido a la diversidad de tecnologías, esto no siempre se puede lograr.
Capacidades y limitaciones "de fábrica"
Teóricamente, las funciones de acceso remoto a los sensores pueden ser parte de las capacidades estándar del coche, y no el resultado de un hackeo. Hay pocas confirmaciones públicas de esto, pero la atención a tales riesgos está creciendo.
En algunos países ya se han introducido restricciones: por ejemplo, ciertos modelos de coches no están permitidos en instalaciones militares, o se les imponen requisitos de seguridad adicionales. Esto subraya la preocupación por el posible acceso a los datos.
Métodos de vigilancia baratos
Sin embargo, la vigilancia no siempre requiere tecnologías complejas. Las investigaciones muestran que incluso los sensores de presión de neumáticos (TPMS) simples pueden usarse para el seguimiento.
Sus características:
- transmisión de datos por radio sin cifrado
- presencia de un identificador único
- posibilidad de registrar los movimientos del coche
Además, estos datos pueden indicar indirectamente la carga del coche, por ejemplo, si el conductor viaja solo. Este método es menos tecnológico, pero está disponible y funciona incluso en coches sin conexión a Internet.
Cómo reducir los riesgos
Es difícil excluir completamente la recopilación de datos, pero se puede reducir la cantidad de información disponible. Las medidas básicas incluyen:
- rechazar la sincronización del smartphone con el coche
- limpiar regularmente los datos en el sistema multimedia
- limitar la transmisión de datos a través de aplicaciones de marca
- rechazar el uso del control por voz
También existen enfoques más radicales:
- uso de coches sin sistemas telemáticos modernos
- desconexión de módulos de comunicación.
Sin embargo, tales medidas pueden reducir la comodidad, la seguridad e incluso afectar la garantía o el cumplimiento de la legislación.
El coche moderno se está convirtiendo realmente en una fuente de un gran volumen de datos que pueden ser utilizados no solo por los fabricantes, sino también por las fuerzas del orden.
Por un lado, esto aumenta la eficacia de las investigaciones. Por otro lado, crea nuevos riesgos para la privacidad. Por lo tanto, la elección del nivel de protección siempre está relacionada con un compromiso entre comodidad, seguridad y privacidad.