Magna Torrero Badlander: coupé, pickup y camper en un solo vehículo

Este inusual proyecto costó 3 millones de dólares, pero solo se fabricó una unidad

Mediados de la década de 2000 fue una época de audaces experimentos automotrices. Los fabricantes intentaban cada vez más combinar las cualidades de varias clases en un solo modelo. Los familiares adoptaban la imagen de todoterrenos, los crossovers aspiraban a un carácter deportivo y los coupés se convertían en prácticos vehículos familiares. El mercado buscaba nuevos formatos, y a veces estas búsquedas conducían a resultados muy inusuales.

Uno de los proyectos más originales de esa época fue el Magna Torrero Badlander. Hoy en día, este automóvil parece un concepto adelantado a su tiempo, pero en 2006, una idea similar parecía demasiado audaz incluso para la industria automotriz.

Cuando un fabricante de componentes decidió construir su propio automóvil

A principios de la década de 2000, la empresa canadiense Magna era considerada uno de los mayores proveedores mundiales de componentes automotrices. Decenas de fabricantes de automóviles conocidos utilizaban sus productos, pero la empresa misma permanecía a la sombra de sus clientes.

Para demostrar sus propias capacidades de ingeniería, Magna decidió abandonar las presentaciones habituales y crear un automóvil completo. Debía ser una prueba de que la empresa no solo era capaz de producir componentes individuales, sino también de desarrollar de forma independiente un automóvil moderno prácticamente desde cero.

La idea surgió en el momento oportuno. Fue entonces cuando el interés por las actividades al aire libre, los viajes, las campers, los quads y los barcos comenzó a crecer rápidamente. El automóvil dejó de ser exclusivamente un medio de transporte y se convirtió en una herramienta universal para el ocio.

Los desarrolladores se enfrentaron a una tarea difícil: crear un automóvil capaz de combinar varias funciones a la vez.

Un coche en lugar de varios

El trabajo en el proyecto no comenzó con la elección de la plataforma o el motor, sino con la pregunta: ¿se puede hacer un automóvil que reemplace con el mismo éxito un coupé, una pickup y un remolcador para un remolque de viaje?

Para el diseño exterior, se invitó a los conocidos diseñadores estadounidenses Chuck Pelly y Jeff Teague.

La creación del proyecto llevó mucho tiempo. Primero aparecieron modelos a escala, luego maquetas de arcilla a tamaño real, después de lo cual los diseñadores pasaron varios meses más perfeccionando las proporciones de la carrocería.

El resultado fue un automóvil difícil de clasificar en cualquier clase existente. Combinaba la silueta dinámica de un coupé con la practicidad de una pickup y parecía más un concepto de salón del automóvil que un futuro modelo de producción.

Tecnología americana bajo una carrocería inusual

A pesar de su aspecto futurista, la parte técnica del automóvil era bastante tradicional.

Los desarrolladores tomaron como base la plataforma Dodge Magnum R/T, aumentando ligeramente su distancia entre ejes para lograr proporciones más armoniosas.

Bajo el capó se encontraba el conocido motor HEMI V8 de 5.7 litros.

Este motor proporcionaba al automóvil la potente aceleración característica de los modelos americanos y un sonido reconocible. El tren motriz se complementaba con un sistema de tracción total y un sistema de escape especialmente ajustado, que enfatizaba el carácter del motor.

Sin embargo, la principal ventaja del proyecto no era el V8.

Un coupé que se convertía en pickup

La característica más inusual del Magna Torrero Badlander fue su carrocería transformable.

El automóvil podía cambiar su configuración según las tareas del propietario.

El diseño preveía:

  • transformación de la parte trasera de la carrocería;
  • un compartimento de carga que se abría;
  • la transformación de un coupé cerrado en una especie de pickup;
  • un techo de cristal extraíble que creaba el efecto de un coche abierto.

Hoy en día, es difícil sorprender con soluciones similares, pero en 2006, esta funcionalidad parecía muy inusual.

En esencia, los desarrolladores intentaron combinar varios automóviles completamente diferentes en una sola carrocería.

La parte más inusual del proyecto se escondía detrás del coche

No menos original resultó ser el remolque de viaje especialmente diseñado.

Para el Magna Torrero Badlander se creó una camper tipo "cuello de cisne", que no se percibía como un remolque separado, sino como una continuación lógica del automóvil.

Recibió:

  • un sistema de enganche electrónico;
  • la posibilidad de controlar el mecanismo directamente desde el habitáculo;
  • su propio sistema eléctrico;
  • soportes extensibles para una instalación autónoma.

Después de la instalación, el campamento se convertía en una base móvil completa para el ocio.

Hoy en día, soluciones similares se utilizan activamente en el segmento de vehículos de viaje, pero a mediados de la década de 2000 parecían casi ciencia ficción.

De hecho, Magna propuso un concepto que solo se hizo popular muchos años después.

Por qué el proyecto nunca continuó

El desarrollo del automóvil y el remolque costó aproximadamente 3 millones de dólares, lo que para un proyecto de demostración era una suma muy seria.

Una vez finalizado el trabajo, Magna esperaba interesar a uno de los grandes fabricantes de automóviles, que pudiera llevar el concepto a la producción en serie.

Sin embargo, esto no sucedió.

Hubo varias razones:

  • el mercado aún no estaba preparado para un formato de automóvil tan inusual;
  • la construcción en sí parecía demasiado compleja;
  • el concepto combinaba demasiadas funciones diferentes a la vez.

Como resultado, el Magna Torrero Badlander se mantuvo como una unidad única.

El coche estuvo a punto de perderse para siempre

El destino de la mayoría de estos conceptos suele ser el mismo: después de su carrera de exhibición, se envían al desguace.

Sin embargo, el Magna Torrero Badlander evitó este destino.

Durante una venta de propiedades, el automóvil y el remolque único fueron adquiridos por diferentes propietarios. El proyecto se dividió literalmente en dos partes, después de lo cual ambas desaparecieron de la vista durante mucho tiempo, permaneciendo en colecciones privadas y almacenes.

Un coleccionista reunió el proyecto de nuevo

Años después, el coleccionista Robin James se interesó por la existencia del inusual concepto.

Localizó el automóvil y luego logró encontrar el remolque original. Después de una larga búsqueda, ambas partes del proyecto lograron reunirse nuevamente.

Hoy en día, el Magna Torrero Badlander ha conservado completamente su funcionalidad. Su odómetro marca poco más de 500 kilómetros, por lo que el automóvil es una cápsula del tiempo prácticamente intacta, conservada desde los experimentos automotrices de mediados de la década de 2000.

Un concepto que apareció antes de su tiempo

La historia del Magna Torrero Badlander es especialmente interesante hoy en día, cuando el mercado de vehículos de viaje está experimentando un verdadero auge.

Las campers, las pickups de expedición, los vehículos para actividades al aire libre y los viajes se han convertido en uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la industria automotriz. Los fabricantes están desarrollando activamente esta dirección, ofreciendo nuevas soluciones para los amantes de los viajes largos.

En este contexto, es evidente que los ingenieros de Magna ya en 2006 propusieron una idea que posteriormente fue demandada por el mercado.

Quizás el proyecto apareció demasiado pronto. Los compradores de esa época aún no estaban preparados para un automóvil capaz de desempeñar simultáneamente el papel de coupé, pickup, remolcador y complejo turístico móvil.

Hoy en día, el Magna Torrero Badlander ya no se percibe como un experimento exótico, sino como uno de esos raros conceptos que lograron vislumbrar el futuro de la industria automotriz mucho antes que la mayoría de sus competidores.

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