La experta de la compañía «Рольф», Yulia Trushkova, declaró a «Российской газете» que no hay que temer a los modernos motores chinos con turbocompresor: los tiempos de los motores poco fiables quedaron en el pasado, hace más de diez años.
Según Trushkova, el principal peligro no es el país de origen, sino el mantenimiento incorrecto y las malas calibraciones. Los modernos turbomotores chinos están diseñados según los mismos principios de ingeniería que los japoneses, alemanes o coreanos: se utilizan materiales de calidad, una gestión térmica bien pensada y suficientes márgenes de seguridad. Con el cuidado adecuado, estos motores pueden recorrer tranquilamente entre 200 y 250 mil kilómetros sin necesidad de una reparación mayor.
Los motores están equipados con turbocompresores con refrigeración por agua CHRA, que son fáciles de reparar. Muchos elementos de la unidad de potencia, incluyendo los inyectores, los sensores y la bomba de combustible de alta presión (ТНВД), son idénticos a las piezas de marcas globales. Para proteger el grupo de pistones y la turbina, se prevé una limitación del par motor a 1500–2500 rpm, una gestión adaptativa de los ángulos de encendido y EGR refrigerados.
Las unidades de control electrónico funcionan según los estándares OBD-II/UDS y son compatibles con los escáneres convencionales, y la base de piezas de repuesto y consumibles es amplia. En caso de fallo de la turbina, lo más frecuente es que baste con sustituir el cartucho, y no todo el conjunto.