La ola de problemas técnicos y el incendio del monovolumen Li Auto Mega obligaron al gigante automotriz chino a tomar las medidas más drásticas. La compañía comenzó a despedir a los empleados responsables del desarrollo, las pruebas y la calidad del ensamblaje de los vehículos eléctricos.
Recordemos que, en la noche del 24 de octubre, un Li Auto Mega se incendió durante la marcha. La investigación reveló que el sistema de refrigeración de la batería de tracción tenía una fuga. La compañía anunció la retirada de 11 411 vehículos y prometió reemplazar por completo las baterías, los controladores delanteros de los motores eléctricos y los sistemas de refrigeración.
Sin embargo, los problemas no solo afectaron a la técnica, sino también al personal. Se filtraron a la red las órdenes internas de Li Auto: cinco empleados de las divisiones de I+D, producción y ciencia de los materiales fueron despedidos por un control de calidad insuficiente. Los jefes de estos departamentos fueron privados de la bonificación anual y del derecho a ascenso.
Otros nueve trabajadores, responsables de las pruebas de baterías y del servicio de garantía, también perdieron sus puestos. Sus jefes fueron objeto de sanciones disciplinarias, desde la degradación hasta multas económicas.