En invierno, los propietarios de vehículos eléctricos notan con mayor frecuencia una disminución en la autonomía: la batería se descarga notablemente más rápido que en verano. El experto en automóviles Antón Mujin explicó que esta situación es закономерна y no está relacionada con una avería, sino con las peculiaridades del funcionamiento en la estación fría.
Según el especialista, en invierno, parte de la energía del vehículo eléctrico se gasta no en el movimiento, sino en calentar el habitáculo y mantener la temperatura de funcionamiento de la batería. A diferencia de los coches con motor de combustión interna, donde el calor proviene del motor, el coche eléctrico tiene que gastar la carga de la batería en calefacción. Para reducir las pérdidas, el experto aconseja calentar el coche con antelación, sobre todo si está en el garaje o conectado a la carga.
Si está seguro de que el problema es precisamente la disminución de la capacidad de la batería, entonces puede ser una degradación normal debido a un kilometraje bastante alto. En este caso, ocurre gradualmente. El mejor consejo es diagnosticar la batería en una estación de servicio especializada, asegurarse de que no haya desequilibrio.
Las condiciones externas también influyen en la autonomía. Las heladas, la nieve y el asfalto mojado aumentan la resistencia a la rodadura, y los neumáticos de invierno aumentan el consumo de energía. El estilo de conducción también juega un papel importante: las aceleraciones bruscas y la alta velocidad en invierno descargan la batería más rápidamente.
A veces, una solución sencilla también ayuda: cargar la batería al 100% y dejar el coche en carga lenta. El sistema de gestión en este modo iguala los parámetros de los elementos.