Los fabricantes de automóviles de EE. UU. se dirigieron a Donald Trump con la solicitud de mantener las restricciones a los automóviles chinos, incluidos los automóviles ensamblados en el territorio del país. La carta fue enviada por organizaciones de la industria que representan a General Motors, Ford, Toyota, Volkswagen, Hyundai y Stellantis, así como a proveedores y distribuidores.
Las empresas insisten en mantener las normas de ciberseguridad aprobadas por el Departamento de Comercio de EE. UU. en 2025. Estas reglas restringen el acceso al mercado estadounidense de los automóviles relacionados con empresas chinas.
En la solicitud se subraya que los riesgos persisten incluso con el ensamblaje local. En opinión de los participantes del mercado, la conexión de los fabricantes con las estructuras y cadenas de suministro chinas crea amenazas a la seguridad.
Se presta especial atención a las funciones conectadas de los automóviles. Los representantes de la industria temen una posible interferencia remota en los sistemas de los automóviles. Al mismo tiempo, los modelos chinos siguen siendo más accesibles y equipados, lo que intensifica la competencia.
EE. UU. ya había aplicado anteriormente restricciones para proteger la industria automotriz, incluidas medidas contra los fabricantes japoneses y coreanos. Ahora, la administración está considerando la posibilidad de permitir los automóviles chinos siempre que se fabriquen en el país.