El presidente de la FIA, Mohammed ben Sulayem, confirmó el rumbo hacia la transición de los actuales motores híbridos V6 a V8 a principios de la próxima década. La decisión se está discutiendo con los fabricantes después del fin de semana del Gran Premio de Miami de Fórmula 1. Seis proveedores de unidades de potencia participan en la votación: Mercedes-AMG, Ferrari, Honda, Audi, Red Bull Ford y Alpine. Para su lanzamiento en 2030, se requiere la aprobación de cuatro de los seis; de lo contrario, el regulador está dispuesto a implementar las reglas a partir de 2031.
La configuración básica es un V8 atmosférico/turboalimentado de aproximadamente 2.6-3.0 litros con electrificación parcial. El equilibrio energético objetivo es del 10-20% a favor de la parte eléctrica (frente a la contribución actual más alta). La potencia total esperada es de alrededor de 880 CV, de los cuales aproximadamente 650 CV corresponden al motor de combustión interna. El límite de revoluciones es de ~15 500–16 000 rpm para contener los costos y evitar una "costosa" carrera por frecuencias extremas.
El cambio de concepto tiene tres razones: costo, peso y "pureza" de percepción. El esquema actual con un V6 de 1.6 litros y componentes complejos como el MGU-H es costoso de desarrollar y suministrar a los equipos cliente. La simplificación debería reducir la barrera de entrada y ampliar el grupo de fabricantes.
Los motores más simples son más baratos de desarrollar y mantener, más ligeros y potencialmente más ruidosos, lo cual es importante para los espectadores. Al mismo tiempo, se mantiene la responsabilidad ambiental mediante el uso de combustibles sostenibles y una hibridación moderada.