Toyota presentó la séptima generación de su robot de baloncesto CUE. El nuevo CUE7 debutó en el Toyota Arena Tokyo y se convirtió inmediatamente en un escaparate tecnológico para la compañía: el robot no solo lanza el balón, sino que también se mueve de forma autónoma por la cancha, dribla el balón y ajusta sus acciones en tiempo real.
La principal diferencia de CUE7 es el abandono de movimientos rígidamente programados. En su lugar, Toyota utiliza el aprendizaje por refuerzo, un sistema de aprendizaje con retroalimentación. El robot analiza el resultado del lanzamiento, evalúa el error y cambia la trayectoria del siguiente movimiento sin la intervención de los ingenieros. En esencia, Toyota enseña a la máquina a adquirir habilidades físicas casi de la misma manera que lo hace un ser humano.
Para la industria automotriz, esto es mucho más importante que el baloncesto. Dichos algoritmos pueden utilizarse en robots de fabricación, sistemas de asistencia al conductor y futuras plataformas móviles que deben adaptarse a entornos impredecibles. Toyota se refiere directamente a CUE7 como un campo de pruebas para la IA, los sensores y los sistemas de control de movimiento.
El robot, de 2,18 metros de altura, pesa 74 kg y es aproximadamente un 40% más ligero que su predecesor. En lugar de cuatro ruedas, ahora utiliza una plataforma de dos ruedas, y un lidar, cámaras estéreo y un conjunto de sensores son responsables de la orientación. En 2019, la versión anterior de CUE estableció un récord Guinness al anotar 2020 tiros libres consecutivos, y CUE6 realizó más tarde el lanzamiento más lejano entre los robots humanoides: 24,55 metros.