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Su acelerador ya no controla el motor directamente: los SUV de lujo han comenzado a "filtrar" al conductor a través del software

Los fabricantes de automóviles están convirtiendo cada vez más el pedal en una solicitud digital, en aras de la suavidad, la economía y la comodidad.

Los SUV de lujo modernos son cada vez menos "mecánicos". Hoy en día, pisar el pedal del acelerador a menudo no provoca una reacción instantánea del motor. En cambio, la orden pasa por varias capas de procesamiento de software.

De hecho, el pedal del acelerador en los coches nuevos rara vez está conectado directamente al motor. La electrónica analiza la velocidad, la posición del volante, el modo de conducción, los ajustes de la transmisión, el funcionamiento de la estabilización e incluso el estilo de conducción previsto del conductor. Solo después de esto, el sistema decide qué tan rápido y agresivamente aplicar la tracción.

Esto es especialmente notable en los SUV premium, donde los fabricantes intentan lograr la máxima suavidad. La razón es simple: los coches modernos se han convertido en ordenadores sobre ruedas. Los fabricantes utilizan complejos sistemas de gestión de par para reducir los tirones, disminuir el consumo de combustible, mejorar los indicadores ambientales y hacer que el comportamiento del coche se sienta más "caro". Pero el efecto secundario es la pérdida de una conexión directa entre el conductor y la máquina.

Es por eso que muchos coches deportivos y antiguos todavía se perciben como más "vivos". En ellos, la reacción al pedal del acelerador era prácticamente instantánea, sin una filtración digital de múltiples etapas.

La paradoja de la industria moderna es que los SUV se vuelven más rápidos, potentes y tecnológicos, pero al mismo tiempo aíslan cada vez más al conductor de la mecánica del coche. Y ahora el papel principal en las sensaciones de aceleración ya no lo juega el motor, sino el código de software.

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