La pequeña empresa estadounidense Brado presentó el Carbon Buggy, un buggy todoterreno ultraligero que parece una mezcla de prototipo de carreras, quad y coche deportivo de pista. La característica principal del vehículo es su peso extremadamente bajo: unos 300 kg. Para comparar, es más ligero que la mayoría de las motocicletas adventure modernas y casi cinco veces más ligero que un buggy Polaris o Can-Am típico.
El secreto está en el diseño. El vehículo está construido alrededor de un monocasco de carbono con suspensión abierta y un número mínimo de paneles de carrocería. Brado, de hecho, utiliza enfoques del automovilismo y los traslada al segmento off-road.
En lugar de un motor de automóvil, se instala un motor compacto de motocicleta de 999 cc de BMW Motorrad. Desarrolla unos 230 CV y funciona con una caja de cambios secuencial. Con este peso, la relación potencia-peso está al nivel de los hipercoches.
Pero aún más interesante es el comportamiento del vehículo. Gracias a su construcción superligera, el Carbon Buggy es capaz de "volar" literalmente sobre las irregularidades, reaccionar más rápido a la dirección y trabajar la suspensión de manera más eficiente en terrenos difíciles. En el off-road, la reducción de peso a menudo es más importante que la potencia absoluta.
El proyecto muestra bien una nueva tendencia en la industria de equipos extremos. Mientras que los SUV de producción se vuelven cada vez más pesados debido a las baterías, los sistemas de seguridad y la electrónica, las pequeñas empresas comienzan a buscar el camino opuesto: la máxima ligereza de la construcción.
En el contexto de los modernos SUV eléctricos de tres toneladas, el Carbon Buggy parece casi alienígena. Es un vehículo creado no por versatilidad o comodidad, sino por pura mecánica y la sensación de velocidad en terrenos difíciles.
Y es por eso que el proyecto genera tanto interés: hoy en día, los automóviles ultraligeros se están convirtiendo en una especie casi en extinción.