China está introduciendo algunos de los requisitos de seguridad más estrictos del mundo para los vehículos eléctricos. A partir del 1 de julio de 2026, entrarán en vigor las nuevas normas nacionales GB18384-2025 y GB38031-2025, que afectan tanto a los vehículos como a sus baterías de tracción.
La principal innovación se refiere a las baterías. Ahora, los fabricantes están obligados a demostrar que la batería no se incendiará ni explotará incluso en caso de fuga térmica, una reacción en cadena de sobrecalentamiento de los elementos, que se considera la principal causa de incidentes graves con las baterías de tracción. Anteriormente, los requisitos eran más laxos: el sistema solo tenía que advertir al conductor de un posible incendio con al menos cinco minutos de antelación.
La nueva norma también introduce pruebas adicionales. Entre ellas, pruebas de impacto desde abajo, que simulan daños en la batería al chocar con un obstáculo, así como una verificación de la estabilidad después de cientos de ciclos de carga rápida. Los fabricantes tendrán que mejorar seriamente el diseño de las baterías, los sistemas de refrigeración y la protección de los módulos de batería.
Un cambio no menos importante se refiere a los propios vehículos. Los reguladores chinos exigen la presencia de medios físicos para desconectar la energía y el acceso mecánico a las funciones clave de seguridad. Este enfoque está relacionado con el creciente número de vehículos en los que muchos sistemas dependen completamente de la electrónica. En caso de emergencia, las puertas y los mecanismos de emergencia deben funcionar incluso con una pérdida total de energía.
Las nuevas normas elevan de hecho el listón por encima de los vehículos tradicionales con motores de combustión interna. Las autoridades chinas hablan abiertamente de la tarea de hacer que los vehículos eléctricos no solo sean comparables en seguridad, sino más seguros que los coches con motores de gasolina y diésel. Dado que el transporte electrificado ya representa más de la mitad de las nuevas ventas en el país, estos requisitos podrían afectar a toda la industria automotriz mundial.
Para los fabricantes, esto significa nuevos costes de desarrollo. Para los compradores, vehículos potencialmente más seguros. Y para la industria en general, otra confirmación de que la competencia se centra cada vez más no solo en la autonomía y la velocidad de carga, sino también en el nivel de seguridad.
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