Porsche inventa un motor "tres en uno": una nueva patente podría combinar un coche eléctrico, un híbrido y un EREV

La compañía busca una forma de combinar las ventajas de varios tipos de sistemas de propulsión en un solo coche

Los fabricantes de automóviles continúan debatiendo sobre cómo debería ser el transporte del futuro. Algunos apuestan por los coches eléctricos, otros desarrollan híbridos y otros experimentan con sistemas de extensión de autonomía. A juzgar por la nueva patente de Porsche, la marca alemana quiere obtener todas las ventajas a la vez.

La solicitud de patente descubierta describe un sistema de propulsión inusual capaz de operar en varios modos. Dependiendo de las condiciones, el coche podrá comportarse como un coche eléctrico de pleno derecho, como un híbrido en serie con un motor-generador o como un híbrido clásico, donde el motor de gasolina participa directamente en la propulsión de las ruedas.

La característica clave del desarrollo radica en el diseño del motor de combustión interna. Porsche propone utilizar dos bloques de cilindros diferentes con distintas tareas. Uno está orientado a la máxima eficiencia y mínimas pérdidas de energía, el segundo, al rendimiento y la dinámica.

A diferencia de los sistemas tradicionales de desactivación de cilindros, aquí no se trata simplemente de apagar temporalmente una parte del motor. Para cada bloque se prevén soluciones técnicas propias. Por ejemplo, la parte "económica" del motor recibirá cojinetes cerámicos y un número reducido de anillos de pistón para reducir la fricción interna.

En teoría, este esquema permitirá que el coche se mueva la mayor parte del tiempo con tracción eléctrica. Si es necesario aumentar la autonomía, se pondrá en marcha el bloque de cilindros económico, que funcionará como generador para recargar la batería. Y durante la aceleración activa o la conducción deportiva, la parte de gasolina completa del sistema de propulsión se activará, transmitiendo la potencia directamente a las ruedas.

El desarrollo es particularmente notable en el contexto de la difícil electrificación de Porsche. La compañía ya se ha enfrentado a una desaceleración de la demanda de coches eléctricos y a retrasos en proyectos individuales. Por lo tanto, la búsqueda de soluciones técnicas más flexibles parece un paso lógico.

Sin embargo, el concepto también tiene una desventaja obvia. La combinación de una batería grande, un motor de combustión interna, motores eléctricos y una transmisión compleja aumenta inevitablemente el peso del coche. Y para Porsche, donde la manejabilidad siempre ha sido una de las principales prioridades, el peso extra sigue siendo un problema grave.

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