En la ciudad estadounidense de San Mateo, un taxi autónomo Waymo ayudó a la policía a detener a dos adolescentes de 15 años que, según las autoridades, disparaban pistolas de juguete con bolas de hidrogel Orbeez y consumían alcohol durante el viaje.
Después de detectar actividad sospechosa, el vehículo se desvió de forma autónoma a un estacionamiento y se detuvo, donde ya lo esperaban los agentes de policía. La compañía no revela qué causó la activación del sistema de seguridad: la señal podría haber sido transmitida por cámaras y micrófonos incorporados, un operador remoto o testigos del incidente.
El incidente demuestra otra característica de los vehículos autónomos modernos. Además de un conjunto de sensores responsables del movimiento, los robotaxis están equipados con sistemas de monitoreo de la cabina. Como señala Waymo, las cámaras y los micrófonos se pueden usar en situaciones de emergencia y para garantizar la seguridad de los pasajeros. Al mismo tiempo, la compañía enfatiza que no utiliza tecnologías de reconocimiento facial u otros métodos de identificación biométrica.
Según la policía de San Mateo, los adolescentes exhibieron objetos que se parecían a armas reales y dispararon bolas de polímero a través de las ventanas del automóvil. Aunque tales municiones se consideran juguetes, su uso en la carretera puede representar un peligro para los demás y provocar una reacción grave por parte de los testigos y las fuerzas del orden.
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