La policía de la ciudad estadounidense de Dunellen (Nueva Jersey) encontró una forma inusual de identificar a los conductores que usan sus teléfonos inteligentes al volante. Durante una redada especial, uno de los agentes se puso un traje de camuflaje que se asemejaba a un arbusto denso y se posicionó junto a la carretera, observando el flujo de vehículos.
Este método resultó ser exitoso. Según la policía de Dunellen, en seis horas, los inspectores impusieron 74 multas por usar el teléfono móvil al volante. Los infractores fueron entregados a las patrullas cercanas, que detuvieron los vehículos y redactaron los informes.
La operación atrajo la atención no solo por el inusual camuflaje. En las fotos publicadas también apareció un agente con una camiseta que decía "Not a Cop" ("No soy policía"), quien ayudó a identificar a los infractores. A pesar del enfoque irónico, el objetivo de la operación era muy serio: reducir el número de accidentes relacionados con el uso de teléfonos móviles al volante.
El problema sigue siendo relevante incluso para los automóviles modernos. A pesar del desarrollo de los sistemas de asistencia al conductor y las interfaces digitales, los teléfonos inteligentes siguen siendo una de las principales fuentes de distracción. Investigaciones del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) muestran que el uso del teléfono está relacionado con un aumento en el número de colisiones por alcance y casos de exceso de velocidad.
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