Cuando en 1977 salió de la línea de montaje el primer «Niva», el mundo del automóvil quedó asombrado. El VAZ-2121 se convirtió en un verdadero avance en la industria automotriz, ofreciendo a los conductores algo nunca antes visto: la comodidad de un automóvil ligero común combinada con destacadas características todoterreno. En esencia, los ingenieros de Togliatti crearon el primer crossover masivo del mundo, superando a sus competidores occidentales por décadas. Sin embargo, a pesar de la naturaleza revolucionaria del concepto, a principios de los años 80 se hizo evidente que el legendario modelo necesitaba un sucesor digno. Así comenzó la épica de muchos años con el desarrollo del VAZ-2123, que posteriormente se hizo conocido como Chevrolet Niva.
En busca del camino correcto
El trabajo en el nuevo todoterreno provocó acalorados debates en las oficinas de diseño de AvtoVAZ. La comunidad de ingenieros se dividió en dos campos. Los pragmáticos propusieron dar un paso hacia un automóvil urbano, equipando la novedad con un motor de disposición transversal y tracción delantera; este enfoque reduciría significativamente el consumo de combustible y aumentaría la comodidad. Los conservadores, por el contrario, defendieron el esquema tradicional de tracción total, creyendo con razón que la singularidad del «Niva» reside precisamente en sus cualidades todoterreno.
Después de prolongadas discusiones, prevaleció el enfoque clásico: motor longitudinal, tracción total permanente y caja de transferencia con diferencial central. Sin embargo, también se decidió hacer un guiño a la modernidad: el nuevo «Niva» debía recibir una carrocería de cinco puertas, lo que aumentaría significativamente su practicidad.
Búsquedas de diseño y coincidencias sorprendentes
Un desafío especial para el equipo creativo de VAZ fue el diseño del futuro automóvil. Los bocetos variaron desde variaciones conservadoras sobre el tema del «Niva» clásico hasta conceptos futuristas. Entre los trabajos más interesantes destacaron los proyectos del joven diseñador Alexander Belyakov, que proponía formas aerodinámicas audaces con una inclinación pronunciada del parabrisas y faros estrechos.
Un hecho curioso: una década después, la japonesa Honda lanzó el crossover HR-V, sorprendentemente similar a los primeros bocetos de Belyakov. ¿Coincidencia aleatoria o «reconocimiento en combate»? Esta pregunta queda sin respuesta.
De la crisis al renacimiento
Para 1989, el proyecto VAZ-2123 finalmente había adquirido contornos claros: un todoterreno de cinco puertas con tracción total permanente. Los ambiciosos planes preveían equipar la novedad con un motor de 16 válvulas de la familia «diez» o un prometedor diésel AZLK. Sin embargo, la realidad introdujo severas correcciones: el colapso de la URSS y la crisis económica que le siguió pusieron fin al pronto lanzamiento de la producción.
Solo a mediados de los años 90 se logró revivir el proyecto. En 1994-1996, los prototipos se sometieron a una verificación exhaustiva, y en 1999 se ensambló una pequeña serie de 15 automóviles en la OPP de AvtoVAZ. Parecía que el proyecto largamente sufrido finalmente vería la luz, pero el destino dictaminó lo contrario.
El giro americano
Un punto de inflexión trascendental en la historia del proyecto se produjo en 2001, cuando el gigante automotriz estadounidense General Motors mostró interés en él. La corporación propuso establecer la producción del «Niva» actualizado bajo la marca Chevrolet en una empresa conjunta GM-AvtoVAZ. Así, el VAZ-2123 se transformó en Chevrolet Niva.
Los estadounidenses no se limitaron a un simple cambio de nombre. Su objetivo era una mejora integral de la construcción con la máxima localización de componentes en proveedores rusos. Pero la electrónica sufrió cambios serios: el sistema de inyección nacional «Enero» fue reemplazado por el más avanzado Bosch Motronic, y el panel de instrumentos se confió a la empresa alemana VDO.
El nivel de comodidad aumentó significativamente: aparecieron un moderno sistema de ventilación con filtro de cabina, aire acondicionado, cierre centralizado, calefacción y ajuste eléctrico de los espejos, opciones con las que los propietarios del «Niva» clásico solo podían soñar.
Inicialmente, el Chevrolet Niva estaba equipado con un motor VAZ-21214 de 1,7 litros, que desarrollaba 79 caballos de fuerza. Más tarde, el motor se modernizó, asignándole el índice 2123. El agregado actualizado recibió un soporte reforzado para equipos montados, un generador más potente de 90 amperios, un tensor hidráulico de cadena y compensadores hidráulicos de válvulas, lo que afectó positivamente la confiabilidad y la vida útil.
Regreso a los orígenes
La historia dio un nuevo giro en 2020, cuando General Motors decidió abandonar el mercado ruso. El «Niva» regresó bajo el ala de la industria automotriz nacional, recuperando el nombre histórico de Lada. La versión modernizada bajo el nombre de Lada Niva Travel continúa saliendo de la línea de montaje hoy en día, manteniéndose fiel al concepto original: un todoterreno asequible para las condiciones rusas.
Así concluyó el camino de medio siglo del desarrollo del legendario automóvil, que comenzó con el revolucionario VAZ-2121 y continuó en su descendiente, un modelo que, a pesar de todos los obstáculos y las vicisitudes económicas, finalmente encontró su lugar bajo el sol de la industria automotriz rusa.