Muchos conductores han notado que el velocímetro en el panel y el navegador GPS a menudo muestran diferentes velocidades. La diferencia puede ser pequeña, del 3 al 10%, pero aun así hace que uno se pregunte: ¿cuál de ellos tiene razón? Para comprender la naturaleza de estas discrepancias, es necesario comprender cómo ambos dispositivos "calculan" la velocidad y qué factores influyen en la precisión de las mediciones.
¿Cómo funciona el velocímetro de un automóvil?
El velocímetro estándar no es solo una aguja en el panel de instrumentos, sino un sistema complejo que mide la velocidad de forma indirecta. El dispositivo analiza el número de revoluciones de las ruedas motrices o de los elementos de la transmisión durante un cierto período de tiempo.
En los automóviles modernos, la señal de velocidad proviene de sensores electrónicos, a menudo conectados a los sistemas ABS y ESP. En teoría, esto permite lograr una alta precisión, pero en la práctica intervienen docenas de detalles:
- desgaste de la banda de rodadura,
- presión incorrecta de los neumáticos,
- temperatura ambiente,
- instalación de discos o neumáticos de tamaños no estándar.
Además, los fabricantes configuran específicamente los velocímetros para que sobreestimen ligeramente la velocidad. Este es un requisito de las normas internacionales: el dispositivo no tiene derecho a mostrar menos que la velocidad real, ya que es una cuestión de seguridad. Así que si el velocímetro "miente", lo hace por el bien del conductor.
Principio de funcionamiento del navegador GPS
El navegador determina la velocidad de forma muy diferente: a través de satélites. El receptor GPS rastrea el cambio en las coordenadas geográficas del automóvil y calcula la rapidez con la que el automóvil se mueve entre puntos.
Este método de medición no depende de las ruedas, los neumáticos o el estado de la carretera. Pero el GPS también tiene puntos débiles. La precisión se ve afectada por:
- número de satélites visibles,
- calidad de la recepción de la señal,
- condiciones atmosféricas,
- relieve del terreno.
Si el automóvil se mueve por una carretera abierta con una señal estable, el GPS muestra una precisión casi ideal en la medición de la velocidad con un error de 1 a 2 km/h. Pero en un túnel, en una zona densamente edificada o debajo de un puente, la precisión disminuye.
¿Quién es más preciso: el velocímetro o el GPS?
Las pruebas comparativas muestran que la mayoría de los velocímetros sobreestiman constantemente las lecturas entre un 3 y un 10%. Por ejemplo, si el dispositivo muestra 100 km/h, el automóvil en realidad viaja a 93-97 km/h. El GPS, al mismo tiempo, proporciona datos lo más cercanos posible a la realidad, especialmente en una carretera recta con un movimiento uniforme.
Las cámaras de velocidad de la policía de tráfico también utilizan una tecnología similar al GPS, por lo que sus datos coinciden precisamente con las mediciones de navegación. Cuanto mayor es la velocidad, más notable es la discrepancia:
- a 60 km/h la diferencia es de 2-3 km/h,
- a 120 km/h, ya es de 5-7 km/h.
¿Qué velocidad se considera correcta?
Para la conducción diaria, es mejor guiarse por el velocímetro. Está diseñado para que el conductor no exceda accidentalmente el límite permitido. Si el dispositivo "engaña" un poco, está previsto por el fabricante.
Sin embargo, el GPS puede ser útil como fuente adicional de información, por ejemplo, al conducir por tramos con cámaras de detección o si desea verificar la calibración real del panel de instrumentos.
Consejos útiles para los conductores
- No tema la sobreestimación. Si el velocímetro muestra un poco más que el GPS, todo está bien.
- Vigile los neumáticos. Cambiar su diámetro afecta directamente las lecturas del velocímetro.
- Utilice el GPS en la carretera. Especialmente si es importante conocer la velocidad exacta en tramos rectos largos.
- No confíe en el GPS en la ciudad. En túneles y debajo de puentes, los datos pueden "saltar".
- Compare las lecturas. La diferencia entre los dispositivos es normal, lo principal es comprender su naturaleza.
La diferencia entre el velocímetro y el GPS se explica simplemente: el primero mide la velocidad mecánicamente y sobreestima específicamente las lecturas, el segundo, a través de satélites y más cerca de la verdad. Para los viajes diarios, es suficiente mirar el velocímetro, y dejar el GPS como una herramienta de control.
Comprender por qué los dispositivos "no coinciden" ayuda a tomar las lecturas con más calma y a mantener un régimen de velocidad seguro con más confianza. Y eso significa menos posibilidades de recibir una multa y más placer al conducir.