En invierno, un automóvil comienza a consumir notablemente más energía que en las estaciones cálidas. Tan pronto como la temperatura cae por debajo de cero, el conductor instintivamente enciende todo a la vez: el calentador de la cabina al máximo, el calentamiento del parabrisas, los espejos, el volante y, por supuesto, los asientos. La comodidad es importante, pero en el contexto de los requisitos cada vez más estrictos para la eficiencia del combustible y la energía, surge cada vez más otra pregunta: ¿es posible reducir las pérdidas si usa estos sistemas de manera más consciente?
Este tema es especialmente agudo en el contexto de los automóviles híbridos y totalmente eléctricos, donde cada vatio adicional se refleja directamente en la reserva de marcha. En el entorno automotriz, cada vez es más común escuchar la recomendación: en climas fríos, es mejor encender el calentador de los asientos en lugar de calentar toda la cabina; supuestamente, esto ahorra combustible o carga de la batería. ¿Qué tan cierto es este consejo y no es otro mito?
¿Cómo funciona el calentador de asientos y por qué se siente más rápido?
El sistema de calefacción de los asientos es un conjunto de elementos calefactores integrados en el cojín y el respaldo del asiento. Por lo general, se trata de conductores eléctricos ubicados debajo de la tapicería. Después de encenderlo, la corriente fluye a través de ellos, y después de uno o dos minutos, la superficie del asiento alcanza una temperatura confortable.
La principal diferencia entre este sistema y la calefacción estándar de la cabina es la forma en que se transfiere el calor. El sistema de climatización primero calienta el aire frío de la cabina y luego el calor se distribuye por todo el volumen. El calentador de asientos funciona de manera diferente: calienta localmente la parte del cuerpo que está en contacto directo con el asiento. Debido a esto, la sensación de calor surge más rápido y con un consumo de energía significativamente menor.
¿Qué consume más energía: el calentador o los asientos con calefacción?
Para comprender si existe un ahorro real, es importante comparar el consumo de energía de ambos sistemas.
Un calentador clásico en automóviles de gasolina y diésel utiliza el calor del refrigerante calentado por el motor. Su impacto directo en el consumo de combustible es mínimo; las pérdidas adicionales se asocian principalmente con el funcionamiento de los ventiladores y las unidades auxiliares.
La situación es completamente diferente en los vehículos eléctricos. Aquí, se utiliza un calentador eléctrico o una bomba de calor para calentar el aire, y la energía proviene directamente de la batería de tracción. Dependiendo de la temperatura exterior y la intensidad del funcionamiento, dicho sistema puede consumir de 1 a 5 kW.
El calentador de asientos parece mucho más modesto en este contexto. Por lo general, solo se requieren 50 a 100 W por asiento. Incluso si ambos asientos delanteros están encendidos al mismo tiempo, la potencia total rara vez supera los 100-200 W, que es muchas veces menor que el consumo de un sistema de climatización completo.
Ahorro en la práctica: cálculos y datos reales
Los experimentos prácticos y los cálculos realizados en los Estados Unidos, Europa y Rusia muestran una imagen bastante inequívoca.
Para los vehículos eléctricos, el ahorro es más notable. Si conduce durante una hora en invierno con el calentador encendido, el consumo de energía es de aproximadamente 1,5 a 2,0 kWh. En términos de reserva de marcha, esto puede significar una pérdida de 8 a 10 kilómetros. El uso de la calefacción de dos asientos delanteros en su lugar requerirá un máximo de aproximadamente 0,2 kWh, lo que reduce el alcance en solo aproximadamente 1 kilómetro.
En el caso de los automóviles de gasolina, la diferencia es menos pronunciada, pero existe. En climas fríos, el motor tiene que funcionar más y con mayor intensidad para proporcionar suficiente intercambio de calor para el calentador. En los híbridos y los automóviles con un sistema de "arranque-parada", esto puede provocar un consumo adicional de combustible a corto plazo.
Según los datos de las pruebas de las publicaciones Za Rulem y Consumer Reports, así como la investigación de la Universidad de Ohio, a una temperatura de aproximadamente −10 °C y con el uso activo del calentador, los vehículos eléctricos pierden hasta el 40 % de su reserva de marcha en comparación con las condiciones de verano. Cuando se utiliza principalmente la calefacción de los asientos, estas pérdidas se reducen al 10-15 %.
Ventajas y limitaciones de este enfoque
Ventajas:
- el calor se siente casi instantáneamente;
- el consumo de energía es mínimo;
- la reserva de marcha del vehículo eléctrico se conserva notablemente mejor;
- el conductor y el pasajero se calientan sin esperar a que se caliente toda la cabina.
Desventajas:
- el calor se suministra localmente, principalmente al área de la espalda y los muslos;
- en climas muy fríos o al transportar niños pequeños, es posible que no haya suficiente aire caliente en la cabina;
- con el calentador apagado, las ventanas pueden empañarse más rápido en climas fríos.
¿Para quién es realmente adecuado este método?
El mayor efecto lo obtienen los propietarios de vehículos eléctricos e híbridos; es en ellos donde la combinación de calefacción de los asientos con un calentamiento mínimo de la cabina permite un consumo óptimo de energía en los viajes de invierno. Este enfoque también es conveniente para los residentes urbanos que necesitan calentarse rápidamente en viajes cortos por la mañana, así como para aquellos que a menudo se detienen y vuelven a arrancar: el asiento se calienta casi instantáneamente y no requiere espera.
En los automóviles grandes de gasolina y diésel, el efecto económico es menos pronunciado, pero la comodidad adicional de los asientos con calefacción sigue siendo una ventaja indudable.
El uso de la calefacción de los asientos como fuente principal de calor realmente ayuda a reducir el consumo de energía en invierno, especialmente en vehículos eléctricos e híbridos. En distancias cortas y medias, cuando no es necesario calentar toda la cabina, puede prescindir de toda la potencia del calentador.
El consejo práctico es simple: si es importante ahorrar carga de la batería o reducir el consumo innecesario de combustible, intente comenzar a conducir con la calefacción de los asientos encendida. En un minuto, la comodidad se hará sentir. Sin embargo, no debe abandonar por completo la calefacción de la cabina; en algunas situaciones, es necesaria para la seguridad y la salud.