A finales de la década de 1950, la Unión Soviética emprendió una explotación a gran escala de los recursos forestales. La extracción de madera alcanzó volúmenes industriales, y la geografía de los trabajos se adentró cada vez más en zonas donde no solo no había carreteras, sino tampoco indicios de infraestructura. Para tales condiciones se requería una técnica de clase especial: máquinas capaces de sacar decenas de toneladas de madera de la taiga profunda, superando pantanos, talas y derrumbes. La planta de automóviles de Minsk, que ya tenía experiencia en la creación de equipos superpesados en forma de camión volquete de cantera MAZ-525, recibió una nueva tarea: desarrollar un tractor maderero con mayor capacidad de tránsito.
La respuesta a esta solicitud fue el MAZ-532, presentado en 1957. Esta máquina ocupó un lugar especial entre los vehículos todoterreno soviéticos, combinando una integridad de ingeniería rara para su clase y una apariencia externa inesperadamente expresiva. Incluso para los estándares de la época, que no era propensa a las exquisiteces de diseño, el MAZ-532 se veía armonioso y completo.
En su base se encontraba un esquema de tracción total 8×8, sin embargo, a diferencia de la mayoría de las máquinas pesadas de la época, el 532 no daba la impresión de ser un conjunto tosco de agregados. La cabina con tres secciones de parabrisas y un notable voladizo delantero, dictado por la ubicación de la unidad de potencia, formaba una silueta integral y casi futurista para finales de la década de 1950. La apariencia del tractor se veía equilibrada, a pesar de las dimensiones impresionantes y el propósito puramente utilitario.
La capacidad de tránsito en las condiciones de la taiga se garantizaba gracias a las ruedas, tomadas del MAZ-525 de cantera. Los neumáticos de gran diámetro y anchura significativa reducían la presión específica sobre el suelo, permitiendo que la máquina se moviera con confianza sobre turberas, pantanos y suelos fangosos, donde los camiones madereros convencionales resultaban impotentes. Precisamente esta característica hacía que el MAZ-532 fuera adecuado para trabajar donde la construcción de carreteras era económica o técnicamente imposible.
El MAZ-532 no era solo un tractor, sino un potente sistema de transporte. Su masa en vacío alcanzaba las 20 toneladas, y la masa total con un remolque-disolución superaba las 40 toneladas. El motor de 300 caballos de fuerza proporcionaba una alta potencia específica para su clase. Esto mejoraba la capacidad de tránsito y permitía trabajar con confianza a bajas revoluciones. El mayor despeje y los ángulos óptimos de entrada y salida ayudaban a la máquina a mantener la estabilidad en los derrumbes forestales y las pendientes pronunciadas.
La característica clave del proyecto era el propio concepto de aplicación. El MAZ-532 se diseñó inicialmente como un elemento de enlace: un potente tractor de plataforma debía trabajar en conjunto con un remolque de dos ejes, diseñado para transportar entre 20 y 23 toneladas de madera, lo que correspondía aproximadamente a 20 metros cúbicos de madera. Como unidad de potencia se utilizaba un diésel de 12 cilindros D12A-525 con una potencia de 300 CV, tomado del camión volquete de cantera MAZ-525. Este motor proporcionaba una reserva significativa de resistencia y fiabilidad durante la operación prolongada en modos pesados y a bajas revoluciones.
La transmisión y el chasis se diseñaron teniendo en cuenta las cargas límite. La suspensión dependiente con carros de balancín masivos, la disposición multieje con bloqueos entre ejes y la caja de transferencia pesada permitían distribuir eficazmente el par entre todas las ruedas. Esta solución minimizaba el patinaje y reducía el riesgo de sobrecargas, acercando el MAZ-532 en términos de equipamiento técnico a los equipos militares y de cantera.
Las pruebas confirmaron los cálculos de los diseñadores. La máquina demostró una alta capacidad de tránsito, mantuvo la управляемость a pesar de las dimensiones y soportó de forma estable las cargas establecidas. Paralelamente a la variante maderera, se desarrolló una modificación militar: un camión de plataforma con toldo, diseñado para transportar equipos y personal en terrenos difíciles. En el futuro, el MAZ-532 se consideró como un chasis universal para las tropas de ingeniería, complejos radiotécnicos pesados y el transporte de parques de pontones, lo que sacaba al proyecto mucho más allá del ámbito puramente forestal.
A primera vista, el destino de la máquina parecía despejado. Sin embargo, en lugar de lanzarse a la producción en serie, el proyecto se canceló. Su lugar lo ocupó otro vehículo todoterreno: el MAZ-538, que heredó algunas soluciones técnicas de su predecesor, pero resultó ser más especializado.
Las razones de este giro, al parecer, radicaban en el plano económico y de planificación. El alto costo, la complejidad del mantenimiento técnico y la dependencia de los agregados de clase de cantera hacían que el MAZ-532 fuera excesivamente pesado y costoso para la industria forestal. La explotación masiva de máquinas similares requería una base de reparación desarrollada, personal cualificado y un suministro estable de piezas de repuesto: condiciones que encajaban mal con la infraestructura descentralizada de los complejos forestales.
Un papel importante lo jugaron también las prioridades departamentales. En ausencia de un pedido militar firme, el proyecto se vio privado de apoyo estratégico, y el ejército en ese período se orientaba cada vez más hacia chasis especializados para tareas concretas, y no hacia plataformas universales. Como resultado, el MAZ-532 resultó ser demasiado complejo para el sector civil, no lo suficientemente militar para el ejército y excesivamente universal para un sistema construido sobre una especialización rígida.
Así, la máquina, que formalmente no era experimental, se convirtió en una de las más enigmáticas "leyendas fallidas" de la industria automotriz soviética. Según la información disponible, solo se fabricaron algunos ejemplares que superaron las pruebas de fábrica y de campo. Ninguno de ellos se ha conservado hasta nuestros días.