Camión con volante "atrás": el proyecto ZIL-132S

El vehículo todoterreno de cuatro ruedas con neumáticos de baja presión pasó las pruebas, pero siguió siendo solo un experimento

La Unión Soviética se asocia no solo con los "Zhiguli" y el fusil Kalashnikov. A veces, la escuela de ingeniería nacional proponía soluciones que incluso hoy parecen casi fantásticas. Uno de esos proyectos fue el ZIL-132S, un camión todoterreno experimental de la década de 1960 que, al verlo, inevitablemente hace surgir la pregunta: ¿realmente esta máquina se desplazaba por sí sola?

Por su aspecto, recordaba a un vehículo de ciencia ficción: enormes ruedas en forma de "discos", ausencia de suspensión tradicional y un esquema de conducción poco convencional. Sin embargo, detrás de su apariencia inusual había una tarea completamente práctica.

Transporte para un país sin carreteras

En la década de 1960, los diseñadores tenían un objetivo ambicioso: crear un automóvil capaz de avanzar allí donde incluso los tanques quedaban atascados. El enorme territorio de la URSS incluía pantanos, extensiones nevadas y bosques de difícil acceso, y el ejército necesitaba un transporte que no dependiera de la existencia de carreteras.

Precisamente en este contexto apareció en ZIL el proyecto 132S: un vehículo todoterreno de cuatro ruedas equipado con neumáticos de baja presión, es decir, neumáticos anchos de baja presión. Visualmente, la máquina parecía algo intermedio entre un camión y un rover lunar.

Ruedas en lugar de suspensión

La principal característica distintiva del ZIL-132S eran los neumáticos I-245 de presión ultrabaja. Cumplían de inmediato dos funciones: proporcionaban adherencia al terreno y sustituían la amortiguación.

El vehículo no tenía suspensión tradicional: las ruedas estaban fijadas rígidamente y toda la carga de absorción de impactos recaía sobre la gruesa capa de caucho. Esta solución simplificaba la construcción y reducía la probabilidad de fallas mecánicas, pero al mismo tiempo hacía que la marcha fuera extremadamente dura y muy particular en sensaciones.

Conducción "al revés"

No menos inusual resultó el esquema de dirección. El eje delantero estaba fijado rígidamente y no participaba en las maniobras. Los giros se realizaban gracias al eje trasero direccional.

De hecho, el camión "giraba con la parte trasera", recordando por su principio de funcionamiento a una carretilla elevadora. En teoría, esto reducía el radio de giro y ayudaba en los tramos complicados de la ruta. En la práctica, sin embargo, la conducción requería gran destreza: la máquina respondía de forma poco habitual, y el más mínimo error provocaba tirones y derrapes.

Pruebas y renuncia a la producción en serie

La idea parecía prometedora, pero las pruebas revelaron varios problemas serios. La maniobrabilidad resultó incómoda e insegura. En las carreteras de uso público, el vehículo prácticamente no tenía ventajas.

Además, el ejército prefirió vehículos más universales y probados: GAZ-66, Ural-375 y ZIL-131. Frente a ellos, el ZIL-132S parecía un experimento altamente especializado. La producción y el mantenimiento de una técnica tan poco convencional exigían gastos considerables, lo que también influyó. Como resultado, el proyecto fue considerado interesante desde el punto de vista de la ingeniería, pero poco conveniente para una implantación masiva.

Qué quedó del proyecto

Se construyeron varios prototipos, que fueron probados activamente en polígonos. En pantanos y zonas arenosas, el vehículo todoterreno demostró capacidades impresionantes; sin embargo, en conjunto, la construcción resultó demasiado compleja para una aplicación amplia. No llegó a tener un futuro en serie.

Incluso más de medio siglo después, el ZIL-132S causa una fuerte impresión y recuerda la audacia de los diseñadores, que no temían las soluciones poco convencionales.

Interés después de décadas

Hoy en día, los videos en los que aparece el ZIL-132S reúnen millones de visualizaciones en internet. Al público le atrae la combinación de audacia de ingeniería y una peculiar exotización: un camión con ruedas en forma de "discos" y dirección "atrás" parece al mismo tiempo lógico y paradójico.

Para los espectadores del espacio postsoviético, este proyecto se ha convertido en una especie de símbolo de una época en la que los experimentos no se limitaban a marcos estándar. No todos llegaban a la línea de producción, pero cada uno dejaba su huella en la historia.

El ZIL-132S es un ejemplo de un audaz experimento de ingeniería de la década de 1960. La máquina no recibió continuación en serie, pero pasó a la historia como uno de los camiones más inusuales y memorables de la URSS, prueba de que la imaginación técnica a veces se adelanta a la necesidad práctica.

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