La historia de la industria automotriz no solo está compuesta por soluciones de ingeniería exitosas y grandes avances técnicos. A veces, los fabricantes intentaron implementar tecnologías tan inusuales que, años después, parecen más una curiosidad que un paso hacia el futuro.
Muchas de estas ideas se crearon con las mejores intenciones: hacer los coches más cómodos, modernos o tecnológicos. Sin embargo, en la práctica, algunas innovaciones resultaron ser incómodas, poco fiables o simplemente demasiado extrañas para el mercado masivo.
Algunos proyectos desaparecieron rápidamente, pero quedaron para siempre en la historia de la industria automotriz como ejemplos de lo arriesgados que pueden ser los experimentos.
Selector de botón para transmisión automática en lugar de la palanca habitual
A finales de la década de 1950, las transmisiones automáticas en Estados Unidos estaban reemplazando rápidamente a las transmisiones manuales tradicionales. En este contexto, Ford decidió ofrecer su propia versión del "coche del futuro".
En el modelo Edsel Pacer, el control de la transmisión automática se implementó mediante botones ubicados directamente en el centro del volante.
Una solución similar se aplicó más tarde en el GAZ-13 "Chaika" soviético, aunque allí el bloque de botones estaba a la izquierda de la columna de dirección. Un esquema análogo se utilizó también en la caja de cambios estadounidense Chrysler PowerFlite.
Sobre el papel, la idea parecía moderna y conveniente. Pero en la operación real, los conductores rápidamente se encontraron con problemas:
- el control resultó ser inusual
- los botones distraían
- el cambio de modos no se percibía de forma intuitiva
El número de quejas fue tan grande que ya en 1960 Ford se vio obligado a devolver la palanca de cambios habitual a la columna de dirección.
Tocadiscos para coche
Hoy en día, incluso los CD están desapareciendo gradualmente, por no hablar del vinilo. Pero a mediados del siglo XX, la idea de un tocadiscos integrado parecía bastante prometedora.
En 1956, Chrysler presentó el sistema Highway Hi-Fi, un auténtico gramófono para coche, integrado en el salpicadero.
El sistema funcionaba con discos especiales:
- la velocidad de rotación era de 16⅔ rpm
- un disco duraba aproximadamente 90 minutos de música
- el tocadiscos tenía una suspensión de resorte para combatir las vibraciones

Sin embargo, la realidad rápidamente mostró los puntos débiles del diseño. Incluso las pequeñas irregularidades en el camino hacían que la aguja del tocadiscos saltara por los surcos.
Como resultado:
- la reproducción se interrumpía constantemente
- los discos se dañaban
- el sistema era incómodo de usar
Cuando aparecieron las radiocasetes más resistentes a las sacudidas, la idea del vinilo en el coche pasó definitivamente a la historia.
Carrocerías de fibra de vidrio
A lo largo de los años, los fabricantes de automóviles intentaron en varias ocasiones fabricar carrocerías de fibra de vidrio y plástico reforzado con fibra de vidrio. El material atraía por varias ventajas:
- resistencia a la corrosión
- relativa bajo costo
- facilidad de moldeo de piezas complejas.
Pero la tecnología nunca se extendió masivamente.
El principal problema era que la fibra de vidrio no era tan ligera como se esperaba. Debido a su menor resistencia, las piezas tenían que hacerse más gruesas, y la ventaja en peso desaparecía gradualmente.
El ejemplo del Pontiac Fiero demostró que una carrocería similar podía ser casi 200 kg más pesada que su equivalente de acero.
Además, surgieron otras dificultades:
- la producción llevaba demasiado tiempo
- el material no soportaba bien las cargas prolongadas
- se formaban microfisuras en los puntos de fijación
- en caso de accidente, los paneles no se deformaban, sino que se destruían
Al final, la fibra de vidrio siguió siendo una solución de nicho para paneles de carrocería individuales y modelos de producción limitada.
Una historia particularmente inusual ocurrió con los coches israelíes Susita. Debido a la arena y el desgaste, los paneles de la carrocería comenzaban a delaminarse, y las fibras colgantes, según la leyenda, atraían a los camellos, que intentaban masticarlas.
Sistema de desactivación de cilindros
La idea de desactivar temporalmente parte de los cilindros para ahorrar combustible parece moderna, pero estas tecnologías comenzaron a implementarse por primera vez a finales de los años 70 y principios de los 80.
Los pioneros fueron:
- Cadillac
- Alfa Romeo
El concepto parecía lógico. En una conducción tranquila, el motor rara vez utiliza toda su potencia, por lo que parte de los cilindros pueden desactivarse temporalmente para reducir el consumo de combustible.
Pero las tecnologías de la época no eran lo suficientemente avanzadas.

Los primeros sistemas sufrían de muchos problemas:
- el motor comenzaba a vibrar
- las revoluciones funcionaban de forma inestable
- al acelerar bruscamente, aparecían retrasos
- los coches reaccionaban al acelerador con demasiada lentitud
Muchos propietarios estaban tan insatisfechos con el funcionamiento del sistema que pidieron a los concesionarios que desactivaran completamente la función de ahorro.
Más tarde, la tecnología se desarrolló y hoy se aplica con éxito en coches modernos, pero los primeros intentos resultaron ser demasiado rudimentarios para un uso masivo.
Advertencias de voz que irritaban a los conductores
En la década de 1980, los fabricantes comenzaron a experimentar activamente con asistentes electrónicos. Uno de los intentos más inusuales fue el coche Renault Fuego.
Los desarrolladores decidieron reemplazar las luces y pictogramas habituales por mensajes de voz. Se suponía que el conductor se distraería menos de la carretera y reaccionaría más rápido a las advertencias.
Sin embargo, en la práctica, el sistema resultó ser demasiado intrusivo.
El coche comentaba prácticamente todo:
- puertas abiertas
- averías menores
- varios recordatorios de servicio
Además, la electrónica de la época a menudo se equivocaba y emitía falsas advertencias.
En lugar de un asistente útil, el conductor obtenía un coche que "hablaba" constantemente y que rápidamente comenzaba a irritar. Al final, los fabricantes abandonaron estas soluciones hasta que las tecnologías se volvieron significativamente más avanzadas.
Hoy en día, los asistentes de voz han vuelto a ser la norma, pero con un nivel de precisión y comodidad completamente diferente.
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