Cómo Oldsmobile inventó la "mecánica" para la transmisión automática

¿Por qué el inusual selector Hurst Dual Gate se convirtió en una leyenda de la era de los muscle cars americanos?

En las últimas décadas, las transmisiones automáticas han desplazado prácticamente a las cajas de cambios manuales clásicas. Las excepciones aún existen, pero cada vez son más raras. Especialmente si se trata de un coche de uso diario en el que, después de un día de trabajo, uno solo quiere conducir, y no trabajar interminablemente con la palanca de cambios en el denso tráfico urbano.

Sin embargo, una característica curiosa permanece inalterable: muchos conductores, incluso habiendo elegido un coche con transmisión automática, de vez en cuando quieren controlar ellos mismos el cambio de marchas. Por eso, los fabricantes siguen buscando formas de mantener la conexión emocional del ser humano con el coche.

Hoy en día, para ello se utiliza un software complejo. Recientemente, los ingenieros de Porsche desarrollaron un sistema de simulación de cambio de marchas para el coche eléctrico Taycan, que en realidad no tiene una caja de cambios tradicional. Este enfoque permite añadir más implicación al proceso de conducción sin sacrificar la comodidad de la transmisión automática.

Pero la idea no era nueva en absoluto. Hace más de medio siglo, los ingenieros de Oldsmobile, junto con los especialistas de la empresa Hurst Performance, resolvieron un problema similar.

Cuando el automático y el "manual" convivían en una sola palanca

A finales de la década de 1960, los desarrolladores crearon un inusual sistema de control de transmisión llamado Hurst Dual Gate. En la historia, recibió un apodo más conocido: His and Hers, que se puede traducir como "para él y para ella".

El concepto se basaba en una idea simple:

  • un modo estaba destinado a la conducción automática normal;
  • el segundo permitía al conductor seleccionar manualmente los momentos de cambio de marchas.

Para su época, la solución parecía muy inusual. El selector se movía no por uno, sino por dos canales guía a la vez.

En el primer canal, todo funcionaba como en un automático estándar. El conductor solo tenía que seleccionar el modo Drive y continuar conduciendo sin ninguna acción adicional.

En el segundo canal, aparecía la posibilidad de cambiar de marcha manualmente de forma secuencial. El diseño excluía la inclusión accidental de una marcha inadecuada o la marcha atrás durante la conducción.

En esencia, era una especie de versión mecánica de los modos de control manual modernos de la caja de cambios automática.

Publicidad de otra época

El nombre His and Hers hoy en día genera mucha controversia. En los materiales publicitarios de finales de la década de 1960, el sistema se posicionaba directamente como una solución para dos tipos de conductores: el modo automático estaba destinado a la conducción diaria tranquila, y el manual, para aquellos que querían participar más activamente en la conducción del coche.

Las publicaciones occidentales modernas a menudo recuerdan esta publicidad como un ejemplo de los estereotipos de género característicos de la época. Hoy en día, una presentación de marketing similar difícilmente sería posible, ya que el énfasis en la división de los conductores por género ha quedado en el pasado.

Sin embargo, el diseño en sí resultó ser tan exitoso que pasó a la historia de la industria automotriz estadounidense.

Ingenio de ingeniería en lugar de una "mecánica" real

En comparación con el sistema posterior Hurst Lightning Rod, orientado principalmente a las carreras de arrastre, el diseño Dual Gate parecía sorprendentemente elegante y práctico.

Entre sus características:

  • dos canales de movimiento de palanca independientes;
  • modo automático para el uso diario;
  • cambio de marchas manual secuencial;
  • protección contra la selección errónea de marchas.

En las primeras versiones existía otro detalle interesante. La parte mecánica del sistema podía bloquearse con una llave.

Es importante entender que este esquema no proporcionaba ninguna ventaja real en la dinámica. Las marchas seguían siendo cambiadas por la caja de cambios automática, y el conductor solo elegía el momento de la transición entre ellas. Sin embargo, a los compradores les gustó la idea.

Esto se explicaba en gran medida por las peculiaridades del mercado estadounidense. La mayoría de los conductores en EE. UU. ya entonces preferían los coches con cajas de cambios automáticas y a menudo simplemente no sabían cómo usar la mecánica clásica.

Uno de los Oldsmobile más raros

El sistema Hurst Dual Gate se instaló en varios modelos deportivos del consorcio General Motors. Hoy en día, el coche más deseado con este selector es el Oldsmobile Hurst/Olds de 1969.

Recientemente, uno de los ejemplares excelentemente restaurados se vendió en la subasta de Mecum en Indianápolis por 187 mil dólares, lo que equivale a aproximadamente 14 millones de rublos.

Sin embargo, el valor del coche no se explica solo por la inusual palanca de cambios.

Solo se produjeron 906 ejemplares del Hurst/Olds de 1969. Bajo el capó se encontraba un motor Oldsmobile Rocket V8 de 7.5 litros y 380 caballos de fuerza.

Este coche se convirtió en un reflejo de un período muy curioso en la historia de General Motors.

Cómo los ingenieros sortearon las prohibiciones corporativas

A finales de la década de 1960, dentro del consorcio existía una regla que prohibía instalar motores de más de 400 pulgadas cúbicas en coches de tamaño mediano.

Sin embargo, los gerentes e ingenieros encontraron una manera de eludir las restricciones.

Como resultado, el Hurst/Olds recibió un motor de 455 pulgadas cúbicas, lo que excedía significativamente el límite establecido. De esta manera, el coche evitó de hecho la acción de la prohibición corporativa.

En cierto sentido, la palanca Hurst Dual Gate también reflejaba este espíritu de ingenio de ingeniería. Formalmente, el coche seguía equipado con una transmisión automática, pero al mismo tiempo permitía al conductor sentirse parte del proceso de cambio de marchas.

Hoy en día, soluciones similares se implementan con la ayuda de electrónica compleja, algoritmos de software e interfaces digitales. Pero hace más de medio siglo, los ingenieros estadounidenses lograron un efecto similar exclusivamente por medios mecánicos.

Por eso, el sistema Hurst Dual Gate sigue siendo uno de los ejemplos más interesantes de cómo los fabricantes de automóviles intentaron combinar la comodidad de una caja de cambios automática y el placer de la conducción manual mucho antes de la aparición de las tecnologías modernas.

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