A pesar de que en las zonas pobladas generalmente rige un límite de velocidad de 60 km/h, los automóviles que circulan a una velocidad de hasta 79 km/h, por lo general, no son multados. Esta regla está establecida en las normas actuales del Código de Infracciones Administrativas: no se aplica una sanción administrativa si el exceso no supera los 20 km/h.
Sin embargo, la ausencia de una multa no significa en absoluto que no haya una infracción. Este procedimiento no surgió como una indulgencia para los automovilistas, sino como una solución forzada, relacionada con las particularidades del control de velocidad en las carreteras.
No hay multa, pero la infracción persiste
Desde el punto de vista legal, el conductor se convierte en infractor inmediatamente después de exceder la velocidad máxima permitida, independientemente de si el exceso es de 2, 10 o 20 km/h. La única diferencia es que en ciertos casos no se aplica una sanción administrativa.
Al mismo tiempo, la ausencia de una multa no exime al conductor de posibles consecuencias en otras situaciones. Por ejemplo, si ocurre un accidente de tráfico y la pericia establece que el automóvil circulaba más rápido de lo permitido, incluso por 5-10 km/h, este hecho puede tenerse en cuenta al considerar las circunstancias del accidente y evaluar las acciones del conductor.
El umbral sin multa no anula el hecho de la infracción en sí, sino que solo define el límite a partir del cual se incurre en responsabilidad administrativa.
Por qué se aumentó el umbral a 20 km/h
Es una creencia común que la razón fueron los nuevos radares con los que comenzaron a equipar las unidades de la GIBDD. Se considera que el equipo tenía un error de medición significativo, por lo que el anterior exceso sin multa de 10 km/h no era suficiente.
Hasta 2013, con un límite de velocidad de 60 km/h, las multas, por regla general, se imponían a los conductores que circulaban a más de 72 km/h. Este margen se debía a los errores máximos permitidos del velocímetro del automóvil y del complejo de medición, que en total podían alcanzar aproximadamente 12 km/h. Debido a esto, muchas resoluciones eran impugnadas con éxito en los tribunales.
Al mismo tiempo, los propios automovilistas a menudo relacionaban el problema no tanto con las capacidades técnicas del equipo, sino con la forma en que lo utilizaban los empleados de la GIBDD. Para excluir la influencia del factor humano, se introdujo el procedimiento de fijación automática de la velocidad. Sin embargo, el problema solo se resolvió por completo después de aumentar el exceso sin multa a 20 km/h.
Las principales razones del cambio fueron las siguientes:
- la necesidad de excluir errores al registrar infracciones;
- la presencia de errores permisibles en la técnica de medición;
- un gran número de multas impugnadas con éxito;
- la transición al control automático de velocidad.
Qué ha cambiado hoy
En los últimos años, los complejos de medición se han vuelto significativamente más precisos. Como señaló el jefe del Centro de Organización del Tráfico de Moscú, Mikhail Kizlyk, las cámaras modernas son capaces de determinar la velocidad con una precisión de 2-3 km/h. Estos indicadores cumplen con los requisitos de la GOST R 57144–2016, que permite precisamente tal error de medición.
Se aplican requisitos similares a los velocímetros de los automóviles. Solo pueden sobrestimar ligeramente los valores reales de velocidad, no más de 4-5 km/h. Si el dispositivo funciona de otra manera, el automóvil se considera técnicamente defectuoso y no debe ser operado.
Desde un punto de vista técnico, esto significa que hoy la GIBDD ya tiene la posibilidad de volver al anterior exceso sin multa de 10 km/h. Los legisladores consideraron la cuestión de tal medida a principios de este año, evaluando su conveniencia. Por ahora, se decidió mantener el procedimiento actual, aunque en el futuro podría ser revisado.
Para qué se prepara la GIBDD
Aunque el umbral actual permanece sin cambios, ya se está trabajando en una posible revisión de las reglas. Con la ayuda de cámaras, los especialistas analizan la velocidad de los vehículos y el grado en que los conductores cumplen con los requisitos de las señales de tráfico y las marcas viales.
Este monitoreo es necesario, ya que en muchos tramos de carreteras se requiere una revisión seria de los límites de velocidad para reducir el número de accidentes de tráfico.
En primer lugar, se trata de áreas con mayor riesgo, entre las que se incluyen:
- tramos cerca de escuelas;
- carreteras cerca de hospitales;
- zonas de recreo;
- áreas con intenso tráfico peatonal.
Es precisamente en estos lugares donde el cumplimiento del régimen de velocidad establecido es de importancia fundamental. Por lo tanto, no se debe confiar exclusivamente en el umbral actual sin multa de 20 km/h, ya que la seguridad de los usuarios de la carretera depende directamente del cumplimiento de los límites establecidos.
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