2026 podría ser un año decisivo para la era de los vehículos eléctricos. China ha comenzado a reducir las inversiones estatales en la industria, y los fabricantes de automóviles están apostando cada vez más por los sistemas de propulsión híbridos y están devolviendo a las líneas de montaje los motores de gasolina y diésel.
Según el Financial Post, las pérdidas de las empresas automotrices se miden en decenas de miles de millones de dólares. Por ejemplo, Porsche perdió alrededor de 6 mil millones de dólares, General Motors 7.6 mil millones y Ford 20 mil millones. El líder en términos de cancelaciones fue el grupo Stellantis, que registró pérdidas de 26 mil millones de dólares relacionadas con la electrificación.
Una de las razones mencionadas es la dura competencia de los fabricantes chinos. Además, los vehículos eléctricos nunca se han convertido en un reemplazo completo de los automóviles tradicionales para el comprador promedio. El alto costo de propiedad, el aumento de las tarifas de electricidad y la reducción del apoyo estatal han hecho que la operación sea menos rentable.
Como resultado, muchas empresas están ajustando sus estrategias de desarrollo y reduciendo las inversiones en modelos totalmente eléctricos, fortaleciendo la dirección híbrida.