Toyota tiene un coche eléctrico superventas por poco más de un millón de rublos

El compacto Toyota bZ3X se ha convertido en uno de los coches nuevos más populares en China

Toyota ha logrado un éxito inesperado en el mercado chino con el crossover compacto bZ3X. El modelo, desarrollado en colaboración con GAC, vendió más de 80 mil unidades en su primer año y ha sido el coche más vendido entre las marcas extranjeras conjuntas en el segmento NEV en China durante siete meses consecutivos.

La principal razón del entusiasmo es el precio. El Toyota bZ3X básico cuesta a partir de 109.800 yuanes (1.190.000 rublos), y durante las promociones el precio baja incluso por debajo de los 98.000 yuanes (1.060.000 rublos). En comparación, muchos crossovers Toyota modernos en EE. UU. cuestan dos o tres veces más.

Sin embargo, no se trata de un coche "económico" en el sentido habitual. El bZ3X ofrece una autonomía de hasta 610 km según el ciclo CLTC chino, una gran pantalla multimedia, un conjunto de asistentes electrónicos e incluso versiones con lidar. Algunas configuraciones utilizan el sistema Momenta 5.0, una plataforma china de asistencia al conductor con funciones de conducción semiautónoma.

Paradójicamente, Toyota fue criticada durante mucho tiempo por su cautela en el segmento de los vehículos eléctricos. Ahora, el mercado chino ha obligado a la empresa a acelerar drásticamente. En China, la marca japonesa ya compite no solo con Tesla, sino también con BYD, Geely y XPeng, empresas que reducen constantemente los precios e implementan nuevas tecnologías más rápidamente.

Es particularmente revelador que el bZ3X fue creado específicamente para China. El coche se basa en la plataforma local GAC Aion V y no está previsto para el mercado estadounidense debido a los altos aranceles sobre los coches ensamblados en China.

La historia del bZ3X muestra un cambio importante en la industria automotriz mundial: China ya no es solo el mercado automotriz más grande. Ahora es allí donde aparecen los modelos masivos más baratos y tecnológicamente avanzados, e incluso marcas globales como Toyota se ven obligadas a adaptarse a las nuevas reglas del juego.

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