Tesla se ha enfrentado a una nueva ola de críticas en torno al sistema Full Self-Driving (FSD). El motivo fue una importante investigación de Reuters, en la que ex empleados de la compañía cuestionaron tanto la seguridad de la tecnología como las declaraciones públicas de Tesla sobre su eficacia.
Según la investigación de Reuters, algunos ex entrenadores de IA de Tesla afirmaron que ellos mismos no confiarían en FSD como un conductor autónomo completo. Según ellos, durante la revisión de los datos de video de entrenamiento, los empleados se encontraban regularmente con errores del sistema: omisión de peatones, problemas para reconocer los servicios de emergencia y una reacción incorrecta a situaciones de tráfico inusuales.
Las declaraciones de Tesla sobre seguridad también generaron especial atención. La compañía ha afirmado repetidamente que FSD puede ser varias veces más seguro que un conductor normal. Sin embargo, Reuters señala que la metodología de comparación podría ser controvertida: Tesla comparó sus propios datos sobre accidentes graves con estadísticas de accidentes de tráfico gubernamentales más amplias, lo que, según varios expertos, distorsiona la imagen final.
El problema es especialmente delicado ahora, porque Tesla está acelerando simultáneamente el desarrollo de robotaxis y promoviendo nuevas versiones de FSD. La compañía ya informa de miles de millones de kilómetros recorridos por el sistema y está ampliando gradualmente el acceso a las funciones autónomas en diferentes mercados. Al mismo tiempo, FSD para clientes habituales sigue siendo oficialmente un sistema de autonomía de nivel dos, que requiere un control constante por parte de un ser humano.
Los reguladores están creando una presión adicional. En primavera, la NHTSA intensificó la investigación sobre el funcionamiento de FSD en condiciones de poca visibilidad después de una serie de accidentes relacionados con la eficacia limitada de las cámaras.
La historia muestra la principal paradoja de la carrera moderna por la conducción autónoma. Las tecnologías ya son capaces de recorrer miles de kilómetros por sí solas, pero son las situaciones de tráfico raras y caóticas las que siguen siendo el obstáculo más difícil para la implementación masiva de vehículos autónomos.
Y cuanto más se acerca Tesla al lanzamiento de robotaxis y servicios autónomos, más duras se vuelven las preguntas no sobre las capacidades del sistema, sino sobre la evidencia de su seguridad real.