Mientras los fabricantes de automóviles compiten por prometer una revolución en las baterías de estado sólido, el CEO de CATL ha pedido una visión realista de la situación. Según el mayor fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos, la adopción masiva de esta tecnología no es cuestión de los próximos años, sino más bien de finales de la década.
Las baterías de estado sólido se consideran una de las principales direcciones de desarrollo de la industria. Teóricamente, son capaces de proporcionar una mayor densidad de energía, aumentar la autonomía, acelerar la carga y mejorar la seguridad en comparación con las baterías de iones de litio actuales. Por eso, Toyota, Honda, Mercedes-Benz y otras empresas informan regularmente sobre sus propios programas de desarrollo.
Sin embargo, el CEO de CATL, Robin Zeng, cree que se han generado expectativas exageradas en torno a la tecnología. Según él, los desarrolladores todavía se enfrentan a serios problemas de durabilidad, seguridad y escalabilidad de la producción. La empresa ha invertido en esta dirección durante más de diez años, pero aún no ve las condiciones para una rápida producción masiva.
Es significativo que la propia CATL esté apostando ahora por tecnologías más maduras. Ya en 2026, la empresa tiene la intención de iniciar la producción en masa de baterías de iones de sodio, que son más baratas que las soluciones de litio tradicionales y menos dependientes de materias primas escasas. Paralelamente, se sigue trabajando en elementos de estado sólido, pero por ahora solo se trata de pequeñas series de producción para 2027. Se espera una adopción masiva más cerca de 2030.
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