China ha dado un paso más hacia la electrificación a gran escala del transporte. Según la nueva estrategia estatal, para 2030, los camiones de nuevas fuentes de energía deberán ocupar el 40% del mercado de vehículos comerciales pesados nuevos. Al mismo tiempo, su cuota en toda la flota nacional deberá alcanzar el 20%, lo que equivale a aproximadamente 1,6 millones de vehículos.

Bajo el término "nueva energía", los reguladores chinos agrupan los vehículos eléctricos de batería, los híbridos enchufables y los modelos de hidrógeno. Se presta especial atención a los camiones pesados, uno de los mayores consumidores de diésel en el país.

Es significativo que el mercado ya se esté moviendo más rápido de lo previsto. En 2025, los camiones pesados eléctricos representaron casi un tercio de todas las ventas nuevas en el segmento. Hace unos años, estos vehículos se consideraban un producto de nicho, pero el desarrollo de la infraestructura de carga y los incentivos gubernamentales han cambiado drásticamente la situación.

Para lograr el objetivo, China planea crear 30.000 kilómetros de los llamados "corredores de transporte de cero emisiones", así como desplegar alrededor de 3.000 estaciones de carga y de intercambio de baterías para el transporte de mercancías. En algunas rutas alrededor de Beijing, la proporción de camiones de nueva energía debería alcanzar el 80%.

El nuevo programa es importante no solo para la industria automotriz. El transporte de mercancías consume alrededor de dos tercios de todo el diésel en China. Por lo tanto, una transición masiva a la tracción eléctrica puede reducir significativamente la demanda de productos petrolíferos y cambiar todo el mercado del transporte comercial. Los analistas ya consideran los camiones pesados como uno de los impulsores clave de la transformación energética del país.

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