Varios grandes fabricantes de automóviles chinos se están preparando para comenzar a vender vehículos en Canadá, a pesar de las estrictas restricciones a la importación y el volumen relativamente pequeño del mercado local. El objetivo principal de las empresas no es tanto vender, sino prepararse para una posible entrada en el mercado estadounidense.
Actualmente, Canadá permite la importación de vehículos eléctricos chinos bajo un sistema de cuotas. Cada año se pueden importar hasta 49 mil vehículos de fabricación china al país. Para los fabricantes globales, este es un volumen relativamente pequeño, especialmente considerando que varias marcas competirán por él.
Sin embargo, BYD, Chery, Changan y Lotus están mostrando interés en el mercado canadiense. Algunas empresas ya están formando redes de concesionarios, otras están probando vehículos y preparando modelos para la certificación.
La razón de este interés es simple: los mercados automotrices de Canadá y Estados Unidos son muy similares. Las preferencias del consumidor, los segmentos de precios, los requisitos legislativos y la estructura de las redes de concesionarios son prácticamente idénticos. Por lo tanto, un lanzamiento exitoso en Canadá permitirá a los fabricantes prepararse mejor para operar en el país vecino.
Dan Hirsch, director global de la práctica automotriz de la consultora AlixPartners, cree que la posterior entrada en el mercado estadounidense será para los fabricantes casi como "accionar un interruptor".
Por ahora, el mercado estadounidense permanece prácticamente cerrado para las marcas chinas. Los altos aranceles de importación, las restricciones al uso de software de origen chino y las barreras políticas impiden que la mayoría de las empresas inicien ventas a gran escala.
Un ejemplo revelador fue la situación con Polestar, que se vio obligada a suspender las ventas de algunos modelos en Estados Unidos debido a los requisitos de software de origen chino. Al mismo tiempo, Volvo, una empresa que pertenece al mismo holding Geely, recibió permiso para continuar vendiendo vehículos similares.
A pesar de las restricciones existentes, los fabricantes chinos no ocultan sus planes a largo plazo.
El presidente de Chery International, Zhang Guibin, dijo a los periodistas que la compañía definitivamente está considerando la posibilidad de ingresar al mercado estadounidense.
Según los expertos de la industria, el desarrollo del mercado canadiense permitirá a las marcas chinas adaptar los vehículos a los requisitos norteamericanos, establecer una infraestructura de servicio y adquirir experiencia práctica trabajando con los compradores locales antes de la posible apertura del mercado estadounidense.
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