La senadora de Michigan, Elissa Slotkin, declaró que recibió información sobre una posible autorización para que los fabricantes de automóviles chinos vendan vehículos en EE. UU. como parte de un acuerdo más amplio con China. Por ahora, se trata de rumores, no de una decisión adoptada por la administración.

Actualmente, el mercado estadounidense está prácticamente cerrado a los turismos chinos. Además de los altos aranceles, existen restricciones relacionadas con las tecnologías de vehículos conectados y el origen del software y hardware. En el Congreso, por el contrario, se está impulsando un proyecto de ley que debería consolidar la prohibición de la venta y producción de vehículos conectados relacionados con China.
Si las reglas cambian, la principal consecuencia será la aparición en el mercado estadounidense de fabricantes que ya han acumulado una experiencia significativa en vehículos eléctricos, baterías y software. Las empresas chinas pueden competir no solo por el precio, sino también por la velocidad de actualización de los modelos y el nivel de los sistemas electrónicos.
Por ahora, no hay confirmación de que la Casa Blanca esté realmente dispuesta a permitir la importación de coches chinos. Además, la industria automotriz de EE. UU. recientemente instó al Congreso a evitar tal escenario y a consolidar definitivamente las restricciones hasta finales de 2026.
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