Héroe secundario japonés: la historia del Honda Prelude

Compartimos la biografía del modelo en vísperas del lanzamiento de la esperada nueva generación

En la constelación de los icónicos automóviles deportivos japoneses, existen estrellas de primera magnitud reconocidas: Toyota Supra y Nissan GT-R, cuyos nombres se pronuncian con admiración. Sin embargo, en esta constelación también hay luminarias más modestas, entre las que destaca el Honda Prelude. Este automóvil nunca pretendió ser el superhéroe de la industria automotriz japonesa, pero logró construir su propia historia de éxito y ganarse el amor sincero de los conductores de todo el mundo.

A diferencia de sus ilustres compatriotas, el Prelude inicialmente se movió por una trayectoria filosófica diferente. No era un monstruo de las pistas de aceleración o de los track days, sino un automóvil deportivo elegante y accesible para el uso diario. Plataforma de tracción delantera, dimensiones compactas y potencia razonable: Honda no creó un destructor de asfalto, sino un compañero fiel para aquellos que valoran la maniobrabilidad y el equilibrio.

Nacimiento de la leyenda: los primeros pasos

A finales de la década de 1970, el mercado automotriz comenzó a transformarse. Surgió una nueva categoría de compradores que ya habían superado los sedanes familiares comunes, pero no estaban dispuestos a sacrificar la comodidad y la practicidad por el puro deporte. Buscaban un punto medio: un automóvil con carácter, pero sin fanatismo; dinámico, pero no ruinoso en el mantenimiento; compacto, pero no estrecho. Honda apuntó a este público, comenzando a desarrollar un modelo que debía ocupar el nicho vacío.

En noviembre de 1978 en Japón, y luego en 1979 en Ámsterdam en el estreno europeo, el mundo vio la primera generación del Honda Prelude. Aunque el automóvil tenía muchas características en común con el Accord de la época, los desarrolladores crearon para él una carrocería única de dos puertas y un chasis modernizado con suspensiones independientes en todas las ruedas, una solución técnica que distinguía a la novedad entre sus competidores.

Primera generación Honda Prelude

Los motores del primer Prelude no impresionaban en el papel: los motores de cuatro cilindros con una potencia de 80-90 caballos de fuerza parecían modestos incluso para los estándares de la época. Sin embargo, en combinación con una masa pequeña de 900 kilogramos y dimensiones compactas (poco más de cuatro metros de longitud), el automóvil demostraba una dinámica muy viva. Los compradores podían elegir entre una caja de cambios manual de cinco velocidades y una "automática" de tres velocidades.

A pesar de su aparente simplicidad, el primer Prelude rápidamente ganó reconocimiento. El periodista automotriz estadounidense Brock Yates, conocido como biógrafo de Ferrari y columnista de la influyente publicación Motor Trend, calificó al modelo como la mejor adquisición en la categoría de precio de hasta 7000 dólares. El éxito no fue solo en el papel: para 1982, Honda había producido más de 313 000 unidades del primer Prelude, y el 80% de los automóviles encontraron sus dueños fuera de Japón.

Maduración y avance tecnológico

En otoño de 1982, salió a escena la segunda generación del Prelude, que era radicalmente diferente de su predecesor. El automóvil creció en todas las dimensiones: la distancia entre ejes alcanzó los 2450 mm y la longitud total fue de 4374 mm. El diseño se volvió más moderno, con faros retráctiles de moda y parachoques de plástico, en consonancia con la estética de la década de 1980.

La parte técnica también sufrió cambios significativos. La gama de motores se amplió y se hizo más diversa: desde el motor básico de carburador de 1.8 litros con unos modestos 100 CV hasta el impresionante, para su época, motor de inyección de dos litros con 16 válvulas, que desarrollaba en el mercado japonés unos impresionantes 160 CV. En Europa, debido a las normas ambientales más estrictas, la potencia se limitaba a 137 CV, y las versiones estadounidenses se conformaban con solo 110 CV.

Segunda generación Honda Prelude

Incluso en la especificación europea, el Prelude de segunda generación demostraba una dinámica impresionante: la aceleración de 0 a 100 km/h tomaba alrededor de 9.5 segundos, lo que era un excelente indicador para un cupé de tracción delantera de principios de la década de 1980. El mercado estadounidense recibió la novedad con especial entusiasmo: durante el período de producción en los Estados Unidos, se vendieron casi 350 000 unidades, lo que se convirtió en un resultado fenomenal para un modelo deportivo de nicho.

Era de innovaciones: tercera generación

En 1987, Honda realizó un avance tecnológico al presentar la tercera generación del Prelude. La apariencia del automóvil se volvió más agresiva y en forma de cuña, con un coeficiente de resistencia aerodinámica de solo 0.30. Los diseñadores aplicaron una solución interesante, uniendo las luces traseras en una sola línea de luz, una técnica que, décadas después, se convertiría en una tendencia popular en el diseño automotriz.

Tercera generación Honda Prelude

Sin embargo, la principal innovación fue el revolucionario sistema 4WS (Four-Wheel Steering): un chasis de dirección en las cuatro ruedas. Dependiendo de la velocidad y las condiciones de conducción, las ruedas traseras podían girar en la misma dirección que las delanteras (a altas velocidades para aumentar la estabilidad) o en la dirección opuesta (al maniobrar a bajas velocidades para aumentar la maniobrabilidad). La eficacia de esta solución técnica fue confirmada por los especialistas de la revista Road & Track, quienes realizaron pruebas comparativas en 1987. El Prelude con el sistema 4WS superó el slalom automovilístico a una velocidad de 105.4 km/h, superando incluso al Chevrolet Corvette, que mostró un resultado de 104.4 km/h.

Esta generación del Prelude consolidó definitivamente la reputación del modelo como un automóvil deportivo tecnológicamente avanzado, capaz de competir con automóviles más caros y prestigiosos en términos de manejo y sensaciones de conducción.

Cambio de estilo: cuarta generación

En 1991, Honda presentó la cuarta generación del Prelude, que marcó un cambio radical en el concepto de diseño. Las líneas angulares al estilo "origami", características del modelo anterior, dieron paso a formas suaves y aerodinámicas. Los faros se extendieron a dos tercios del ancho de la parte delantera, y la carrocería adquirió contornos suaves y redondeados. El diseñador Yuki Korosu fue responsable de esta transformación, quien creó una imagen orientada no solo al mercado japonés, sino también al mercado global.

El aspecto técnico del proyecto tampoco se quedó atrás. El sistema de ruedas traseras direccionales recibió control electrónico, volviéndose aún más eficiente. Pero la verdadera estrella de esta generación fue el motor H22A1 de 200 caballos de fuerza con el legendario sistema de cambio de fase de distribución de gas VTEC. Este motor permitía revolucionar hasta unas increíbles 7200 revoluciones por minuto para un automóvil "civil" normal, proporcionando emociones intensas al volante.

Cuarta generación Honda Prelude

Los periodistas automotrices profesionales elogiaron la novedad. En una prueba comparativa a gran escala realizada por la autorizada publicación Car and Driver en 1992, el Prelude ocupó el segundo lugar entre ocho cupés deportivos, superado solo por el Eagle Talon de tracción total. Los expertos destacaron especialmente el equilibrio ideal entre las características dinámicas y el manejo.

Sin embargo, a pesar de las ventajas técnicas y las críticas positivas de la prensa, las ventas del modelo en los Estados Unidos no alcanzaron por primera vez en la historia la marca de 100 000 unidades. El mercado automotriz comenzó a cambiar, y los cupés deportivos fueron cediendo gradualmente terreno a otros tipos de vehículos.

Acorde final y nuevo comienzo

La quinta generación del Prelude, presentada en 1997, volvió a un diseño más angular y estricto, pero esto no ayudó a revertir la tendencia de caída de las ventas. A pesar de la introducción del innovador sistema ATTS (Active Torque Transfer System), que redistribuía el par motor a la rueda exterior en la curva para mejorar el manejo, y la impresionante dinámica (aceleración de 0 a 100 km/h en 6.5 segundos), el interés en el modelo siguió disminuyendo. Durante todo el período de producción de la quinta generación, se vendieron poco más de 58 000 automóviles en los Estados Unidos.

Quinta generación Honda Prelude

En 2001, Honda tomó una decisión difícil: se detuvo la producción del Prelude. La era de los cupés deportivos compactos estaba dando paso a la era de los crossovers y los SUV, y el legendario modelo se convirtió en víctima de las cambiantes preferencias del mercado.

Sin embargo, la historia del Prelude tuvo una continuación inesperada. En septiembre de 2025, para sorpresa de la comunidad automotriz, Honda presentó la sexta generación del modelo. El nuevo Prelude está equipado con un moderno sistema de propulsión híbrido e:HEV con una potencia de 203 caballos de fuerza. El tiempo dirá si la leyenda renacida tendrá tanto éxito como sus predecesores, pero el hecho mismo del regreso del modelo icónico en la era de la electrificación y la SUV-manía inspira un sincero respeto por el fabricante japonés, que no tuvo miedo de ir en contra de las tendencias del mercado.

Sexta generación Honda Prelude

A lo largo de su historia, el Honda Prelude pasó de ser un cupé deportivo relativamente simple a un líder tecnológico en su segmento. El coche nunca fue el más potente o el más rápido, pero siempre ofreció un equilibrio único entre rendimiento, manejo y practicidad diaria, ganándose una legión de seguidores en todo el mundo.

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